martes, 31 de enero de 2012

"El Hijo del Sastre"


Este fic está dedicado a mi hermanita Liliana que siempre escucha por teléfono todos mis fics y así puedo corregir a tiempo mis errores gracias porque siempre escucharme. A todas las chicas que siempre pasan por el blog para leer y comentar, en verdad me hacen muy feliz sus comentarios sobre los fics así que no dejen de hacerlo pues eso siempre me ayuda en los momentos donde la inspiración se va.
¡Muchas gracias por todo!



¡¡¡Advertencia!!!
Este fanfic contiene Lemon Yaoi
"Relacion Sexual"
(Hombre x Hombre)
¡¡¡Ok!!!


“El Hijo Del Sastre”

El menciono mi nombre con esa voz gruesa y autoritaria, para después continuar diciendo un montón de cosas las cuales jamás escucho. Siempre es lo mismo. A estas alturas mi mente está cansada de escuchar tantas tonterías y pasan por ella miles de pensamientos alejados de mi cruel realidad. Pensamientos que siempre me llevan a la misma conclusión; mi vida es absurda. Estoy cansado de poseerlo todo y a la vez no tener nada.

Gire mi rostro para parecer atento a aquella persona que siempre parece estar molesta, deje de observarlo cuando una imagen tras el llamo mi atención ¿Ese era mi reflejo? ¿Era para mí aquella persona un desconocido? ¿Pero como podía ser eso posible? Si aquella silueta que reflejaba el espejo era yo; Pero ese era el yo que todos querían ver, no el yo que quisiera ser. Contemple con tristeza mi solitaria presencia, tras de mi hoy en día no hay nadie pero dentro de poco eso cambiara y tras de mi aparecerá una extraña y hermosa mujer a la cual quizás jamás logre amar, probablemente este sea mi destino, quizás naci en una época o tiempo equivocado donde a un rey no se le permite amar.

Mi cuerpo sigue avanzando acostumbrado a seguir aquel hombre, pero mi alma sigue derrotada en algún lugar dentro de mi temerosa de salir y arruinar todo para lo que según se dice estoy destinado.

La mañana ha comenzado, el cielo azul hoy es resplandeciente. Ha comenzado a llegar el otoño puedo ver las hojas de los arboles caer atreves de la ventana.

El reino entero se está preparando para una gran fiesta la cual anunciara mi compromiso. He sido criado para pensar de modo que la joven que será mi esposa es mi destino, que está escrito en el gran libro de la vida, que esa mujer será la ideal para mí, pero tengo el ligero presentimiento de que esto no será así, ¿Habrá alguien más esperando por mí? ¿Será que podre pasar el resto de mi vida alado de alguien a quien en verdad ame? O todas mis noches serán siempre frías. No quiero morir siendo un anciano que jamás ha amado y ha sido amado.

Voy sentado frente a la persona causante de todos y cada uno de mis problemas, la persona que es capaz de manejarme a su antojo como si fuera un títere. Ese hombre es mi padre rey de Midori. Mi padre es muy ambicioso solo le importa el tener más poder y riquezas, planea casarme con una de las hijas del reino vecino para así tomar mando de lo que ellos ya tienen extendiendo así nuestro reinado. Algo a lo que en verdad no le encuentro sentido.

El camino aquel lugar parecía eterno, me es absurdo pensar que mi padre hace este recorrido cada año. No lo entiendo. ¿Qué tiene de especial esa persona que merece la visita del rey en su morada?

¿Un sastre? He escuchado esto de algunos de mis súbditos, El rey recorre cada año la misma distancia para visitar a un sastre. Al parecer ese hombre es el único capaz de vestir a su majestad. Si tan especial es ese hombre ¿Por qué mi padre aun lo conserva en el anonimato? ¿No sería más fácil que este fuera al castillo?

Mi cabeza se estaba llenando de preguntas las cuales no se resolverían hasta el momento en que conociera a ese sastre tan especial.
Este año como futuro rey de Midori he sido arrastrado a continuar el legado familiar siendo así también participe en esta que al parecer se ha vuelto una tradición. Es verdad que mi padre siempre luce elegante, y trajes como los suyos son difíciles de igualar. En esta ocasión será a mí a quien le confeccionen sus ropas, como futuro rey no me queda más remedio que vestir con la misma elegancia que lo ha hecho tantos años mi progenitor. Y es así como este año comienza lo que considero un absurdo entrenamiento para ser el rey perfecto.

Han pasado mucho tiempo y aun así no veo el momento de llegar, al parecer esta mas lejos de lo que me habia supuesto, no creí que fuera verdad todo eso de a las afueras de la ciudad, en medio del bosque sobre las montañas. ¿Por qué alguien viviría tan lejos de nuestro hermoso reino?

El viento de otoño resoplaba con fuerza haciendo caer las hojas de los arboles, ver por la ventana era mejor que estar atento a la nada dentro del carruaje, en uno de esos vistazos al exterior me tope de frente con el rostro de mi padre, este no se habia movido en todo el camino, pero habia algo extraño en el, algo distinto, ¿Esta sonriendo? Eso no podía ser mi padre jamás sonreía ¿Como era eso posible? Como una persona que todo el tiempo parece estar molesta ahora tenía un semblante tan sereno.

El carruaje se detuvo, ¿Al fin habíamos llegado? mire por la ventana para asegurarme y frente a nosotros una pequeña cabaña detonaba entre la naturaleza.

Mi padre se apresuro a salir antes de que el conductor nos abriera camino. Acto que desconocí por completo, ese comportamiento no era de su majestad. Un hombre salió de la cabaña, mi padre lo reconoció de inmediato resaltando aun más esa sonrisa que en verdad me estaba asustado. ¿Quién era ese hombre? ¿El sastre?

Aquel hombre era de estatura mediana, joven de menor edad que mi padre, cabellos lacios y oscuros, me pareció que estaba algo cansado pues hablaba con dificultad, sin embargo este nos sonrió y extendió su mano para darnos la bienvenida, pero esta fue rechazada por mi padre quien en vez de eso lo abrazo con fuerza, dejándome en un estado de impacto total, después de mirar no se cuanto tiempo a esos dos abrazados me dio la impresión de que estos eran buenos amigos. La forma en que mi padre lo abrazaba, me hacía sentir aun más la frialdad con la que yo era tratado.

Minutos más tarde un sonrojado hombre me miro, mientras me extendía su mano, correspondí a su saludo y este a cambio me dio un ligero apretón.

-Su majestad, mi nombre es Nishikido Haruto el sastre real- Esto último me hizo levantar la vista. Me sorprendí al toparme con el rostro de aquel hombre que para nada tenía la apariencia de un sastre, al contrario si no supiera quién es juraría que le estaba extendiendo la mano al rey del país vecino. Y mi padre me hacia tener aun mas esa sensación por la amabilidad con la que trataba aquel hombre, amabilidad que en verdad desconocía.

Nos interrumpió el anciano que conducía el carruaje, este preguntaba si podía comenzar a sacar las maletas, mi padre solo asintió sin siquiera preocuparse de verlo, para después continuar su camino junto al sastre.
Mire de reojo al hombre viejo cargar nuestras maletas ¿En verdad que mi padre era extraño, habia traído mucho equipaje cuanto tiempo pensara que pasaremos aquí? Para cuando me di cuenta ambos hombres ya habían entrado a la cabaña, dejándome solo. Así que me detuve a observar el lugar que por un tiempo seria mi hogar. Este parecía la portada de uno de esos cuentos infantiles a los que me habia hecho fanático.

¿Como si en verdad existieran ese tipo de lugares de en sueño? ¿Cómo si en verdad existiera el amor? Eso era lo que me decía mi padre, cada vez que me veía leyendo alguno de esos libros, cambiándome estos por textos aburridos. Pero un rey siempre está bastante ocupado. Me ha tomado tiempo pero después de mucho he logrado ocultar de mi padre mi colección más valiosa. Esos libros son mi tesoro. Aun que he de admitir que a veces temo que mi padre tenga razón al prohibirme esa clase de historias, que solo llenan mi cabeza de ideas raras y falsas ilusiones, el amor no existe. Estoy seguro de que es un invento humano, una ilusión para hacernos creer que podemos ser felices en esta vida tan miserable.

Suspire aliviado de poder tener el tiempo de recorrer aquel lugar sin la autoridad de mi padre, este era demasiado manipulador y más ahora que está tan cerca mi compromiso se ha vuelto aun más insoportable, mi libertad se ha estado viendo muy afectada, quizás después de esto no vuelva a tener tiempo para mí.

Después de todo tengo que pensar en mi pueblo, en mi padre, en mi compromiso, ¡Estoy cansado de todo eso! Quiero aun que sea por un minuto pensar en mi en cómo me siento, desde el día que se anuncio que sería comprometido mi vida se fue asiendo aun más oscura.

Continúe mi camino intentando alejar todos esos pensamiento que me mantenían a diario en un monologo interno, sobre mi existencia que hasta ahora no tenía ningún sentido pues vivía como querían y no como yo deseaba.

¿Cuánto camine? Habia estado tanto tiempo quejándome de la vida, que no preste atención al camino, pero eso ahora no importa solo quería disfrutar ese instante con la naturaleza. Ese lugar sin duda era idéntico a mis sueños, “Hermoso” era la palabra “único” es lo que lo describía.

Mi mundo futuro no era nada comparado con esto, cada roca, cada forma, todo aquí tenía su propio lugar. Para mí esa imagen era la única pieza en un lienzo que aun no habia sido pintado.

Incluso los arboles se desojan tan hermosamente. En mi reino pasa lo mismo también están cayendo y durmiendo para el invierno, desojándose de la misma forma dejando ese tono naranja sobre el suelo, pero este espectáculo es distinto, muy distinto. Aun que las hojas caen el lugar sigue reverdeciendo, parece una clase de magia.

¿Cuánto tiempo me perdí caminando? Embelesado por esa magia, por esta belleza tan única, incluso las nubes que no suelo notar hoy me parecían esponjosas que quisiera dormir sobre ellas, el aire aquí también es distinto las montañas lo hacen delicioso, ¡Pero aun ahí más!, los sonidos de las aves me parecen un canto tan agradable,  ¿Cómo es que antes no lo habia notado? Es maravilloso tener tiempo para apreciar el mundo, lástima que esto solo sea un sueño.

Seguía en mi mundo de ensueño cuando un sonido extraño llamo mi atención, no reconocía tal sinfonía con exactitud, camine aprisa en busca del lugar donde provenía tal sonido y en cuanto llegue ahí mis ojos fueron alumbrados por una imagen que seguro no podría olvidar, una fuente de agua natural, una cascada, un oasis para aquel que nunca habia visto el mundo, era aun más maravilloso, el sonido del agua chocar con las rocas. En mi vida habia visto algo parecido aun soy joven y me falta tanto de conocer, tantas cosas por vivir después de 19 años encerrado en aquel castillo obligado aprender mas y mas de mi reino, de ser rey.

Estaba a punto de comenzar a pensar nuevamente en mi horrible vida cuando otro sonido llamo mi atención ¿Qué es? ¿Un pájaro carpintero? No ese sonido me es familiar,… cerré mis ojos para captar de donde provenía con exactitud ese sonido, después de averiguarlo me dirigí a él sigilosamente, ¿Qué podría ser? Lo que descubrí al llegar en verdad me desconcertó era un humano, este no se ha percatado de mi presencia así que me escondí tras unos arbustos para poder obsérvalo bien no pensé que hubiera alguien más aquí aparte del sastre.

¿Pero y el sonido? El chico parecía estar cansado se limpio el sudor de la frente y levanto en alto un hacha. ¡Eso era! El hacha era impulsada con tanta fuerza que hacía eco en todo el lugar, ¿Cuánta habrá cortado? Su cuerpo está marcado por las gotas de sudor que descienden de su rostro, y caen sobre su pecho desnudo, sus cabellos brillan por el sudor están mojados muy mojados.

La imagen de esa persona parece aun más hermosa que este rio, mi corazón comenzó a latir viendo su cuerpo sudar, Lo estuve mirando tanto tiempo que al fin pareció notar que alguien lo observaba, giro su cabeza con rapidez y yo escondí mi rostro bajo los arbustos, mi cuerpo se estremeció al pensar que este podía notar mi presencia.

Espere un buen rato hasta que encontré el modo de observarle sin que este pudiera verme ¿Cuánto tiempo dure así? Como un tonto mirándole, fue hasta que comenzó a oscurecer que lo vi cargar una gran cantidad de madera aun caballo blanco.

Después de verlo partir decidí encaminarme de regreso a casa, la noche estaba por completarse así que me apresure pero mi vista no es nada buena, ¿Como he llegado aquí? No estaba poniendo atención mientras caminaba, ¡Debo encontrar el camino de vuelta! ¡Debo darme prisa!

Camine mucho tiempo en círculos ese lugar parecía no tener fin, el clima comenzaba hacer cada vez mas frio, he caminado tanto sobre esta superficie rocosa que mis zapatos están arruinados, haciéndome así unas cuantas ampollas.

Estoy exhausto no puedo más tengo frio, tengo miedo, tengo hambre, estoy cansado, que alguien me ayude.

Sin duda soy un joven débil no pude hacer más que tirarme al suelo y ponerme a llorar. Mi conciencia estaba desapareciendo, hasta hacerme caer rendido sobre unos arbustos secos.

Al parecer aquí el tiempo pasa distinto, no sé cuánto tiempo perdí la conciencia, pero mi cuerpo se siente débil, no puedo moverme tengo frio y no puedo abrir los ojos.

El trote de un caballo me hizo ir recobrando el conocimiento hasta casi despertar pero mis ojos continuaban cerrados pesados, el tacto de unas manos cálidas pasar por mi cintura, me hizo abrir los ojos pesadamente.

Mi mente debía estar jugándome una broma, es el joven de antes, sus cabellos negros se mueven con el trote del caballo, ¡Despierta ya!, Esto no puede estar pasando, mi cuerpo se movió automáticamente de la impresión.

-Quédate quieto, podemos caer- Dijo mi rescatista de modo autoritario.

Me moleste al escuchar el modo en que este me hablo, no estaba acostumbrado a recibir regaños de alguien más que no fuera mi padre, pero aun así hice lo que él dijo, permanecí pegado a su pecho de una forma tan vergonzosa que mis mejillas y corazón reaccionaron del mismo modo de esa tarde.

El caballo comenzó a bajar de velocidad hasta que al fin nos detuvimos.
El chico me sujeto con fuerza mientras escuchaba los pasos de alguien acercarse.

-Ryo, veo que lo has encontrado.- Esa era la voz de mi padre.-Es un chico tan débil.- Continuó diciendo este de forma burlona.

-Shigeaki no digas eso- Al parecer el sastre también estaba ahí.

-Pero míralo nada mas, es delicado como una chica en cambio tu hijo es fuerte, audaz y sin duda muy varonil- Mi padre hablo de un modo tan orgulloso de aquel joven que sin duda cualquiera pensaría que hablaba de su propio hijo.

-Vamos Shigeaki, tu hijo aun es joven, Ryo es un poco más grande que él, sin duda cuanto tu hijo sea mayor será vigoroso y valiente ya lo veras.- Las palabras del sastre trataron de suavizar la situación.

-Nishikido tu siempre tan amable, pero dudo mucho que mi hijo llegue a ser la mitad de lo bueno que el tuyo.- Mi padre respondió con ironía.

Mis ojos se nublaron al escuchar aquellas palabras, no era algo que no supiera ya, pero jamás pensé escucharlo de ese modo, no pude evitar sentirme impotente, si soy así es porque el mismo se ocupo de hacerme un inútil.

-Shigeaki no has sido ya muy duro con el muchacho-

-Shige.- Mi padre me llamo y mi cuerpo automáticamente se iba a levantar cuando los brazos de aquel chico me detuvieron ¿Por qué? ¿Coincidencia?

-Duerme su alteza. –Respondió el chico.

-Que alegría está dormido, no ha escuchado tus palabras, pero no creo que sea bueno que le digas eso Shigeaki, es tu hijo.- Ahora las palabras del sastre se escuchaban como un regaño.

-Tú siempre has sido tan débil Nishikido.- Bufo mi padre

-Y tú siempre has sido tan arrogante.- Se defendió el aludido.

Yo seguí inmóvil en los brazos de aquel individuo, hasta que las voces de ambos hombre se alejaron.

-Ya está bien se han ido- ¡El sabía que estaba despierto!

El chico me soltó bajando con audacia del caballo, quise hacer lo mismo pero me olvide de mis ampollas, perdiendo así el equilibrio intente sujetarme de algo y solo logre jalar al chico que estaba distraído y termine en el suelo sobre él.

Nuestros cuerpos estaban uno encima del otro, nuestros rostros quedaron juntos cara a cara y sus ojos negros se quedaron clavados en los míos.

Un sentimiento desconocido abarco mi cuerpo y lo dejo inmóvil sobre este, el chico que antes parecía de rostro molesto ahora me miraba de una forma la cual desconocí pero me dejaba un extraño aleteo en mi estomago.

Mis ojos aun estaban húmedos por las lágrimas que habia contenido antes pero al caer estas se derramaron sobre el rostro de esa persona.

-No llores es vergonzoso ver a un futuro rey llorando por cosas sin sentido.-Dijo este para después sacar un pañuelo de uno de sus bolsillos.

-¡No estoy llorando!- Respondí

–Mírame- El chico se levanto un poco y limpio mis ojos húmedos con aquel pañuelo- Sabes lloras como una chica.-
-¡Como te atreves hablarle así a su majestad- Este tipo estaba  comenzando aparecerme irritante.

-No te enojes ¡Vamos!- Este sonrió para después levantarse y extenderme sus brazos. Yo no entendía nada.

-Vamos te cargare o quieres seguir escuchando el sermón de tu padre además creo que eso debe doler- Incline mi rostro se refería a mis pies ampollados y tenía razón así que hice lo que este me dijo, me deje llevar por sus fuertes brazos. La primera puerta fue abierta cerré mis ojos avergonzados de lo que pudieran decir. Sin embargo esa persona solo se limito a disculparse con ambos hombres que al parecer estaban bebiendo podía oler el aroma a licor y así este continúo nuestro camino llevándome hasta un segundo piso, como podía el seguir tan tranquilo mientras llevaba entre sus brazos aun chico, como podía no sentirse cansado, como podía no sentirse avergonzado de tener que hacer eso.

Este abrió con agilidad una habitación, y me dejo caer sin ningún cuidado sobre una cama.

-No te levantes, aun que creo que deberías dejarme revisarte eso-Su ojos estaban enfocados en mis zapatos desechos, así que asentí a lo que él me dijo una vez más.

-Espera aquí vuelvo enseguida-

-Como si pudiera ir algún lugar- Este salió de la habitación por algunos minutos. Mientras tanto observe la pequeña habitación.

Minutos más tarde este volvió a con algunas cosas.

-Te quitare los zapatos o lo que quede de ellos- Se burlo.

Yo solo asentí a lo que él decía no podía decir nada si lo tenía frente a mi mirándome de aquel modo que me parecía tan embriagador.

Solo movía mis labios de vez en cuando para sacar sonidos dolorosos producidos por las heridas de mis pies el chico fue hábil al limpiar y cubrir mis heridas.

-¿Te sientes mal? ¿Estás muy rojo?- Mis mejillas torpes delataron mi vergüenza como decirle a esta persona que me hacía sentir extraño el tenerlo tan cerca.-No deberías levantarte eso debe doler.

No me levante el tenia razón aun que parecía estar curado mi cuerpo se encontraba cansado.

-Gracias- No sabía qué más podía decirle a alguien que ha hecho tanto por mí que soy un perfecto extraño. El no respondió. Pero yo aun no terminaba de hablar. -Y disculpa por ocasionarte tantos problemas.

-¿Problemas?- Esta vez se giro para mirarme.

-Si ya sabes por traerme hasta aquí- Eso era vergonzoso.

-A era eso, está bien no hay problema hago esto todo el tiempo, eres muy delgado esto fue como cargar a una de mis amantes-

¿Qué? ¿Qué me quiso decir? Eso es una ofensa lo veas por donde lo veas, como se atreve este sujeto hablarme de ese modo, aun que no parece que quisiera insultarme con lo que dijo,¡¡¡ahhhh!!! Esto me molesta pero… Olvide lo que estaba a punto de decir cuando vi que este sacaba un cigarrillo, al parecer noto que lo observaba y se detuvo antes de encenderlo.

-¿Te molesta?- Pregunto

-¿Eh? A no está bien- En realidad detestaba el aroma del cigarro pero no me atreví a mirarlo y decirle que no lo hiciera.

Después de responder lo que él quería escuchar encendió su cigarrillo con rapidez y camino hacia la esquina de la habitación tomando asiento frente a un pequeño mueble, de un cajón saco un par de espejuelos para después tomar un libro de aquel estante, se dispuso a leer ignorando por completo mi presencia.

Me quede sentado en la cama observando a aquella persona de personalidad extraña, hasta que después cansado me deje caer sobre la cama, era muy blanda, suspire cerrando mis ojos. No puedo quedarme dormido aquí, esta deber ser la habitación de esa persona estoy seguro, me levante de inmediato pero lo hice de una forma tan ruidosamente que este dejo su lectura para observarme.

-Lo siento te he molestado, quizás deba irme a mi habitación- Le dije apenado.

-No puedes- Respondió

-¿Eh? ¿Por qué no?- Eso si me sorprendía.

-Porque estás en ella-

-¿Esta es tu habitación?-

-Así es-

-¿Y tu dormirás aquí?

-No su majestad dormirá aquí yo quizás duerma fuera, ya quieres dormir me marchare- Después de decir aquello se dio la vuelta para tomar el quinqué y marcharse.-Por cierto por si no lo habías notado tu maleta está ahí, adiós-

-¡Espera!- No podía dejar que se llevara la luz. Alcé la voz de un modo desesperado haciendo que se detuviera.

-¿Qué ocurre? ¿No quieres que me vaya? ¿Quieres que duerma contigo? Lo siento su majestad pero no estoy interesado-

¿Qué dijo que? Como un chico podía ser amable conmigo y después podía portarse como un verdadero idiota eso no tenía sentido. ¿Quién demonios le dijo que quería dormir con él? Pero soy superior que él no puedo rebajarme a hablar del mismo modo, a pesar de que ahora quisiera levantarme y decirle, ¿eh? Escuche como era cerrada la puerta de la habitación, se marcho sin siquiera darme la oportunidad de defenderme.

Me habia dejado solo con muchas preguntas, me molestaba estar a oscuras odio la oscuridad, sin embargo estoy tan cansado que lo único que quiero es dormir y no lo consigo, escucho aun la voz de mi padre y el sastre hablar. Pero no escucho la voz de aquel individuo, bueno como si me importara, en verdad dormiría afuera no, no lo creo. Me decidí a dormir una vez más cuando el ruido de las voces ceso. Ahora el lugar estaba en completo silencio pero yo aun no podía dormir.

Cuando al fin estaba por conciliar el sueño, el ruido de unos truenos me despertó de golpe, no es que fuera miedoso como una chica pero odiaba los truenos los odiaba desde que era muy pequeño, los truenos se comenzaron a escuchar uno tras otro hasta que apareció una fuerte tormenta, aun recostado podía escuchar el sonido del agua chocar contra las ventanas, el sonido de los truenos comenzó a escucharse con más fuerza y ahí estaba yo enroscado en la cama cubierto por las sabanas esperando a que ese sonido cesara, es horrible no quiero seguir escuchándolo, no quiero seguir recordando. Mi cuerpo temblaba, quiero que se detengan.

Un sonido más que me hizo saltar, era la puerta que habia sido abierta. En la oscuridad buscaban algo, pero no lograba ver nada, estaba demasiado oscuro en verdad que ese no era mi día. Hasta que alguien se quejo.

-¿Quién es?- Mi voz se escucho temblorosa, mientras intentaba ver algo solo por una parte de la sabana no estaba dispuesto a levantarme con tantas cosas en mi contra.

-A lo siento ¿Te he despertado? -Esa era la voz de aquel individuo entonces la luz se encendió.-Lo siento he tenido que entrar a comenzado a llover y estoy empapado.- Se defendió.

¿Esta persona decía la verdad? ¿Iba a dormir afuera por mi culpa?

-He tenido que venir a cambiarme-

No pude evitar poner atención a cada parte de su cuerpo que era descubierta, estaba tan bien formado y húmedo, este quien se encontraba desvistiendo noto mi mirada en el espejo. El chico sonrió de forma burlona, y continuo mirándome a través de él.

-¿Qué es lo que estas mirando?-

Este me arrojo una de las toallas mojadas en la cara, para cuando logre quitármela ya estaba frente a mi mirándome, en cuanto nuestras miradas se toparon inclino su cuerpo hacia mí.

-¿Acaso te gusto?- Dijo este en tono burlón. –O es que acaso nunca has visto el cuerpo de un hombre de verdad-

Después de escuchar aquello mi cara se torno completamente roja, pero no era por que estuviera molesto era un sentimiento distinto.

-Oye tranquilo estaba bromeando, Shige-

-¿Shige?- Me sorprendí de escuchar decir mi nombre de aquella forma.

-¿Ese es tu nombre? ¿No es así? Él lo dijo antes-

-¡Ummm!- El tenia razón mi padre lo habia mencionado antes.

-¿Tú recuerdas el mío?-

-No lo siento yo no estaba prestando atención en ese momento-

-Si lo supuse yo soy Ryo, Ryo Nishikido el hijo del sastre-

El chico que ahora ya tenía nombre para mi extendió su mano, pero antes de que pudiera estrecharla una corriente de aire abrió la ventana rompiendo así el quinqué. Entonces todo quedo oscuro, al no podernos ver comencé a temblar de nuevo, no podía hablar y al no escuchar su voz esta vez podía notar la intensidad de los truenos algo que me ponía nervioso, me aferre a las sabanas con mis manos, y su voz rompió el silencio.

-El quinqué se ha roto iré por unas velas abajo-

Sentí como este dejaba vacio el espacio frente a mi cuando un trueno mas se escucho demasiado cerca haciéndome saltar, de la cama y topándome así con el cuerpo de Ryo.

Este fue detenido por mis brazos que temblorosos se aferraron a él. Ryo no dijo nada aparto mis manos de ese abrazo y caí nuevamente sobre la cama, estaba demasiado oscuro, no podía ver nada pero sabía que el continuaba en la habitación. –Lo siento- Susurre estaba realmente apenado. Suspire decepcionado de mi mismo, cuando sentí la compañía de alguien a mi lado y ese alguien se estaba introduciendo en la cama

-Me quedare aquí hace frio afuera y no ha dejado de llover-

¿Ahora qué? Me recosté nuevamente pero la cama ere demasiado pequeña para los dos estaba seguro de que si intentaba girarme podría toparme de cerca con el rostro de Ryo.

Conciliar el sueño con los rayos sonando cada vez con mayor intensidad, sería difícil parecía que se divertían con no dejarme descansar.

Ya habia pasado tiempo desde que Ryo se habia metido en la cama y yo seguía como un completo idiota despierto saltando con cada rayo que chocaba, mis lagrimas comenzaron a caer de nuevo al escuchar la intensidad de estos jale la sabana y me cubrí el rostro con ella. El sonido era insoportable me di la vuelta en un intento ridículo de ignorarlos y me tope con el rostro dormido de aquel individuo que se habia introducido en la cama aun que no hubiera luz estaba seguro que su rostro estaba frente a mi podía sentir su fresco aliento sobre mi rostro, como podía dormir tan tranquilo con esos truenos chocando entre sí, suspire nuevamente, no sabía cuánto tiempo más podría soporlarlo.

Mi cuerpo aun seguía tambaleándose, no soportaría más tiempo, se que si este chico me viera ahora se volvería a burlar de una persona tan miedosa y débil como yo, este no es un futuro rey, la persona que soy ahora…están vergonzosa. Tengo 19 años y aun me refugio entre las sabanas. Moví lentamente mi cuerpo para no despertar a Ryo seria aun más vergonzoso que me escuchara llorar por algo tan tonto como unos truenos.

Ya habia sido suficiente quiero que la tormenta se detenga ya, no lo soporto más me recuerda a… Sentí un jalón y mi cuerpo fue cubierto por unos brazos. Era el, Ryo me estaba abrazando, por un momento pensé que este dormía pero después supe que no era así.

-Oye relájate, todo está bien- Susurro Ryo con una voz suave.

-No puedo- Respondí con un hilo de voz que estaba a punto de romperse.

-¿Por qué?-pregunto con suavidad

-Por…porque…no soporto los rayos me traen malos recuerdos, yo…solo…yo solo…quiero dejar de escucharlos.-

-Mmm…era eso-No hizo más preguntas, después de decir aquello mi mente viajo al lugar donde comencé a temerle a los trueno, pero unas manos me hicieron volver de inmediato eran sus manos estaban sobre mis oídos como si tapándolos pudiera dejar de escucharlos como si pudiera dejar de recordar.

-Eso no funcionara- le dije

No recibí respuesta pero tuve una extraña sensación sobre mis labios, un roce esos…esos habían sido sus labios… estaba seguro de eso, eso fue algo inesperado que en verdad funciono me olvide por completo de los rayos, de mi vida, de todo, simplemente mi mente quedo en blanco que habia sido eso, extrañas sensaciones invadían mi cuerpo sin poder controlarlas.

-¿Qué fue?...

-¡Cállate!, intento dormir.- Ryo susurro mientras se daba la vuelta dándome así la espalda.

Después de ese suceso, mis ojos no podrían cerrarse esa noche mis pensamientos solo estaban en pensar que aquello que habia sentido un error un roce accidental entre los dos la cama era muy pequeña no habia otra explicación para eso. Lejos de lo que pensé esa noche no paso mucho tiempo para que me quedara completamente dormido.


Una luz extraña me hizo abrir los ojos, y una corriente de aire frio
Me forzó a cerrarlos de nuevo, talle mis ojos un poco para poder ver mejor, ya habia amanecido, por un instante me olvide de aquella persona que se habia infiltrado en la cama la noche anterior gire mi cabeza para contemplar el lugar a mi lado derecho estaba vacío, Ryo ya no estaba acaso habia estado soñando ¡No! ¡Imposible!, fue demasiado real, toque mis labios trayendo a mi mente esa sensación de un roce accidental.

Mi cuerpo aun se encontraba algo agotado, pero esta vez sí podría levantarme, mire la habitación y me levante a buscar mi equipaje, la noche anterior no me habia dado tiempo de cambiarme y habia dormido con lo que traía puesto en ese momento algo que era en verdad incomodo.

-Ya te has levantado.- Esa era la voz de Ryo- Mis mejillas comenzaron a arder no sabía si podría mirarlo a la cara.

-¡Buenos días!- No fui capaz de girarme para saludarlo.

-Estás listo debemos irnos- ¿Qué si estoy Listo? ¿Debemos irnos? ¿A dónde? ¿Para qué?

-Oye ¿Por qué pones esa cara? ¿Tan incomodo te parece salir conmigo?- Ahora me cuestionaba que se suponía que le dijera.

-Así eso lo siento me has tomado por sorpresa, pero dime ¿A dónde iremos?-

-Tu padre me ha pedido que te muestre el lugar, para que la próxima vez no te pierdas. Así que date prisa o se hará tarde.-

El tono que estaba usando ese individuo me era realmente molesto, sonaba insultante y sobre todo arrogante quien se cree que es para hablarme de ese modo, yo soy el rey, bueno el futuro rey, debería tenerme más respeto, tengo poder pero por que estando a su lado parezco un simple plebeyo.

-Oye podrías dejar de mirarme de ese modo, es ¡molesto! Si tienes algo contra mi dilo pero no estoy dispuesto a tolerar ese rostro tan feo todo el día.-

Tan obvio habia sido, pero no podía decir nada soy un príncipe y por más que me desagrade el comportamiento de esta persona un príncipe jamás debe dejar de serlo, y menos si la persona que te hace perder los estribos es un simple plebeyo, no, no debo perder no puedo dejar de ser quien soy solo por eso, estoy seguro de que mi padre ha sido quien ha ideado todo esto, me está poniendo a prueba o por que otra razón me obligaría a pasar tiempo con alguien como él.

Es verdad que ayer fue amable conmigo incluso curo mis heridas sin siquiera pedírselo aun que también… no esta persona es tan confusa no logro entenderla.

Pero no puedo enfrentarme a él, hay algo en su rostro que me lo impide.

-Oye ¡Apresúrate!

Escuche la voz de Ryo llamarme, y suspire resignado a lo que me esperaba, así que me dirigí con lentitud hacia mi equipaje lo abrí y me encontré con un grave problema. Creí que sería más fácil pero yo jamás me he vestido solo, en el castillo siempre hay alguien que lo hace por mi y ¿Ahora qué es lo que hare? No tenía otra elección debería hacerlo yo mismo, pero no sería fácil recordar cómo debía hacerlo la mayor parte del tiempo solo dejo que aquellas personas hagan su trabajo, en realidad no pongo atención jamás pensé que algún día me arrepentiría de no prestar atención a pequeñeces como esa.

Tome las prendas y trate de analizarlas, bueno no debería ser tan difícil, después de todo. Al fin logre vestirme, estaba orgulloso de lo que habia podido hacer sin necesidad de ayuda.

-Ya es tarde debemos irnos- Ryo entro sin previo aviso a la habitación.

Me gire de inmediato al escuchar su voz, estaba comenzando a desesperarme que este tipo me estuviera dando órdenes.

-Ya estoy listo.- Dije con orgullo.

-¿Iras a si?-Este apunto mi ropa.

-¿Qué tiene de malo?- Pregunte

-No lo sé quizás deberías haber puesto correctamente los botones, esos es solo algo que hasta un plebeyo podría notar.-

Mire mi camisa y tenía razón los botones estaban desalineados, este chico se estaba burlando de mi otra vez estaba seguro.

-Yo… ya lo sabía- Estaba molestándome lo que este tipo decía, tenía que demostrar que soy mejor que el de algún modo.

-¿Puedes hacerlo? El tiempo está corriendo y tú aun no terminas. ¿Necesitas ayuda?-

-No yo puedo hacerlo solo.- Me gire molesto para notar que nuevamente me habia equivocado con los botones.

-Vaya, no quisiera ser parte de tu pueblo, este futuro rey ni siquiera es capaz de ponerse una camisa.-

Y eso era todo lo que necesitaba para terminar hartándome cuando sentí unas manos recorrer mi pecho, era Ryo quien estaba ahora desabotonando mi camisa, para después alinear los botones de esta y dejarlos a la perfección.

-¡Vámonos!-

Mi corazón se encontraba agitado, no habia podido reaccionar antes pues todo habia sido tan rápido sus manos estaban sobre mi pecho y un ave aleteaba en mi estomago que es esta sensación que me paraliza el corazón cada vez que el me mira o me toca.

No pude moverme seguía ahí parado, como un tonto que era esa sensación que me impedía hablar.

-Que no me has escuchado ¡VAMONOS!- Nuevamente era Ryo y estaba vez parecía desesperado.

Yo que seguía en la habitación inmóvil, fui guiado por algo fuera de la habitación para cuando me percate de nuevo de que se trataba me tope con el cuerpo de Ryo delante de mí, su mano era la que me estaba guiando, fuera de aquel lugar.

-Oye cuando una persona te habla deberías responder algo, lo que sea, eso debería ser lo normal, no deberías quedarte callado. Si vas a ser un rey no te quedes parado como tonto mientras alguien te está llamando ¡Es raro!-

-No es eso, es solo que no estoy acostumbrado a esto…- Respondí solo en un susurro no esperaba que realmente me escuchara. Caminábamos aprisa; y a pesar de que Ryo iba unos pasos delante de mí, este aun no habia soltado mi mano.

-¿Has dicho algo?- Ryo se detuvo.

-¡Ah! No yo solo…me preguntaba- Estaba por decir algo y nuevamente hizo algo inesperado soltó mi mano haciéndome topar con su espalda.

No es que no quisiera que me soltara, pues era vergonzoso si alguien estuviera mirando pero no habia espectadores así que sonara extraño, pero estaba acostumbrándome a sentir el calor de sus manos.

-¡Hey! Tú no te detengas así como así- Renegué, no es que quisiera pelear es solo que no se me ocurrió que otra cosa podía decirle, pero sabía que tenía que decir algo.

-¡Oye! No te quejes tú fuiste quien se aferro a mi mano, que debía hacer caminar todo el tiempo así contigo, no eres mi tipo niño.-

-¡Qué! Tú fuiste quien tomo mi mano primero.- Ahora en verdad estaba molesto.

-Jajá- Se burlo- Estaba comenzando a pensar que eras un tipo raro, creí que no te molestabas pero veo que te reprimes mucho, hazte un favor y deja de ser un niño recatado por un momento, seria incomodo estar todo el tiempo así.-

Mi rostro cambio por completo, el lo habia notado.

-Yo no soy recatado-Le dije, frunciendo el seño.

-Vamos, hay que sacar a los caballos, pero te diré algo. Te vez lindo cuando estas molesto.- Dichas estas últimas palabras en un tono suave, se dio la media vuelta y se dirigió hacia el establo.

Fue una suerte que este se girara puesto que después de esas palabras mi corazón dio un brinco inesperado y mis mejillas comenzaron a sentirse calientes, ¿Por qué de pronto todo mi cuerpo se erizaba al recordarlo?

Ryo salió del establo con dos caballos uno Negro y uno blanco que estoy seguro es el mismo que estaba montando el día anterior.

-Tu subirás en este- Ryo extendió sus manos para entregarme la riendas del caballo blanco.

Me quede inmóvil al ver aquel animal enorme frente a mí, no es que les temiera pero si habia algo que en verdad iba a ser complicado y es que tenia años de no montar un caballo. Para eso estaban los carruajes, ahora solo los caballeros y la gente del pueblo los usaba. La noche anterior cuando este me trajo de regreso fue la primera vez en mucho tiempo que estuve sobre uno. Porque todo se complicaba.

Para cuando me di cuenta Ryo ya estaba sobre el caballo negro.

-¡Súbete ya!, al paso que vamos terminara anocheciendo antes de que salgamos.-

-¡No!-

-¿Qué? La srita. Es tan fina que no se subirá al caballo de un plebeyo.- Y ahí estaba ese tono molesto y burlón nuevamente, sin mencionar que me llamo srita. Pero no era que me molestara subir al caballo, era solo que…como le diría que jamás habia montado uno sin lucir como un idiota.

-¡Tú! Deja de ser un recatado y súbete al caballo, ¿Así está bien? Si te doy una orden lo harás, siempre haces lo que él dice verdad.-

Se refería a mi padre, como lo sabía si no hemos estado juntos desde que llegamos. Pero aun que me lo ordene esta vez no subiré.

-¡No puedo!- Grite, después me gire para marcharme.

-Shige que te pasa, lo de antes era solo una broma. -Se disculpo, Ryo hablaba en serio, me detuve al ver su caballo frente a mí.

-Vamos Shige relájate. –Dijo este para después bajar del caballo y caminar hasta quedar frente a mi- No debí decirte que lucias bien molesto ahora lo harás siempre para llamar mi atención- Este tomo mi rostro haciéndome mirarlo directamente a los ojos. Mis mejillas nuevamente se sonrojaron al escuchar sus palabras, pero lo que en verdad me tenía preocupado era sus ojos clavados en los míos. Dejándome indefenso.

-No estoy molesto- Susurre

-Entonces que sucede, no me digas que le temes a los caballos.- Su voz suave me dejo sin aliento, y su mirada en la mía trajo nuevamente esa sensación desconocida a mí estomago.

-No le temo a los caballo, pero tengo mucho de no montar uno y no recuerdo cómo hacerlo- Incline mi cabeza después de confesar aquello, ya me parecía escuchar su burla por ser un rey que ni siquiera sabe montar.

-Era eso debiste decirlo antes. Estaba a punto de obligarte a subir, no me hubiera perdonado si algo te hubiera pasado- Su tono sonaba serio.

Ryo, supero todas mis expectativas cuando supongo cual será su reacción cambia todo por completo y eso me gusta, el es comprensivo. Pero a veces dice y hace cosas innecesarias que solo me confunden.

-Bueno no creo que sea problema, recordarte cómo hacerlo.-

-¿Lo harás?- En verdad estaba asombrado

-Debo hacerlo si queremos salir-

Sus manos me ayudaron a subir al caballo y de ahí no paso mucho tiempo hasta que pudimos emprender nuestro camino Ryo seguía apegado a mí, puesto que aun no estaba seguro de que pudiera hacerlo solo.

El trote del caballo era bueno y placentero sentia el viento correr entre mis cabellos, fue muy excitante recordar cuando era pequeño y ella estaba conmigo.

Ryo me pidió bajar la velocidad y así lo hice. Nos detuvimos hasta llegar a la orilla del rio. Esta vez pensaba bajar con cuidado no quería caer de nuevo. Lo hice de una forma poco usual pero esta vez no me hice daño.

-Creí que necesitarías mi ayuda pero veo que has podido hacerlo tú mismo- El chico frente a mi puso una de sus manos sobre mi cabeza, haciéndome sentir como un niño pequeño.

-¿Qué haces?- Refunfuñe.

-¡Nada!, Nos vamos, quiero entrar al agua.- Ryo se quito la camisa y la arrojo al suelo.

Sentí como mis mejillas comenzaron arder, después de contemplar ese acto que continuo, hasta ver como mi compañero quedaba completamente desnudo.

Ahora no solo mis mejillas ardían, mi cuerpo vibraba trayendo choques extraños en mi interior. No podía moverme mis pies se habían quedado clavados en el suelo mientras mis ojos estaban enfocados en una sola dirección.

-Shige entra ya- Ryo grito.

-¿Eh? No lo hare- No podía moverme mucho menos desnudarme frente a él, se que somos chicos pero no podría.

-El agua está bien.-

-No puedo no sé nadar- Si decir eso era una buena escusa aun que era verdad no sabía nadar. A veces me pregunto hay algo que en verdad sepa hacer.

- No lo pienses solo hazlo- Ryo seguía gritando, en verdad quería que entrara.- Quieres que vaya por ti-

-¡Ah! Nooo!!!- Me exalte

-Eso supuse, así que date prisa, el agua está bien pero no pienso pasar todo el día aquí.-

El no saldría por mí o si, bueno será mejor terminar con esto de una vez. Con dificultad le ordene a mi cuerpo se acercara a la orilla del rio, mis manos temblaban mientras desabotonaba mi camisa cuando me deshice de esta, me sentí vulnerable mi cuerpo no estaba igual de marcado que el de Ryo. Me sentí tan avergonzado que no pude terminar así que solo me senté en la orilla de este sumergiendo mis pies. El agua estaba fría.

-¿Que paso por qué no has entrado?- Pregunto.

-No quiero entrar.- Como si fuera a decirle la verdadera razón.

Pero antes de que pudiera detenerlo fui jalado hacia dentro del agua.

-¿Por qué hiciste eso? Le grite después de salir con dificultad aun que el agua no era profunda.

-Porque tú no pudiste hacerlo solo te estaba ayudando, deberías darme las gracias.- Estaba usando de nuevo ese tono burlón que tanto me molestaba.

-Acaso estás loco,-Le grite-

-¡No más que tú! Todo el tiempo te la pasas callado eso no es normal.-

-Eso es porque tengo cosas que pensar, cosas que no entenderías.-

-¿Por qué no me dejas entenderlas?- Ryo se acerco lo suficiente para levantar mi barbilla, ahora el me miraba directamente a los ojos. Quise evadir su mirada pero este no me lo permitió. Cuando nuestras miradas se encontraron me olvide por completo de la situación en la que estábamos los ojos de Ryo me dejaron la mente en blanco.

-¡Por qué no sabes las cosas que yo he vivido! No podrías entenderme.-
Mis manos temblaron de nuevo, era la primera vez que decía algo como eso. Era como confesar que sería un rey muy infeliz.

-Podrías probar contándomelo, quizás así podría ayudarte.- No habia ningún tono de burla en sus palabras hablaba en serio.

-No puedes ayudarme, nadie puede hacerlo– Susurre. Era la verdad ese era mi destino y no podía huir de él.

-Puedo escucharte, así no tendrías que callar todo el tiempo.- Suspire, para después salir del agua sin mirar hacia atrás. Escuche como Ryo salía también. Me tire bajo un árbol y cerré los ojos, la siguiente vez que los abrí me tope con el rostro de Ryo frente a mí.

– Shige ¿Por qué siempre te la pasas suspirando? ¿Por qué te contienes?-

Entonces las palabras comenzaron a salir una detrás de otra. Comencé a contarle la forma en la que habia vivido mi vida durante esos 19 años sobre mi padre y mi compromiso, no me detuve y el jamás me interrumpió escuchaba atentamente. De vez en cuando me pareció que buscaba mi mirada pero yo lo evadía mirando en otra dirección, la plática se detuvo cuando el pregunto por mi madre, entonces mis ojos se llenaron de lagrimas y mis labios se detuvieron. Esperaba que este dijera algo sin embargo sentí un ligero tirón, y mi cuerpo fue envuelto por sus brazos, mis lagrimas comenzaron a caer con abundancia nadie me habia abrazado desde que ella murió. Esa tarde llore todo lo que habia reprimido durante tanto tiempo. Ryo acaricio mis cabellos hasta hacerme dormir.

Mi madre era la mujer más hermosa y buena que jamás habia visto su sonrisa llevaba luz a donde quiera que fuera, de corazón noble y amable. Yo la amaba. Un día me entere que tendría un hermano me puse realmente feliz y mi madre irradiaba felicidad todo andaba bien hasta que esos días se fueron, mi madre comenzó a sentirse enferma, días malos pasaron viéndola sufrir, un día de lluvia se dijo que el bebe nacería todos estaban a la espera de este pero nada fue como esperaban nunca olvidare lo que vi esa noche mi madre tendida sobre su cama rojo mucho rojo en la habitación las personas iban y venían con histeria, escuche el llanto de un niño pero después se desvaneció, una mujer gritaba era mi madre, quise acercarme a ella pero no me lo permitieron fui echado y llevado a mi habitación aun podía escuchar los gritos desgarradores de mi madre. Cuando una fuerte tormenta comenzó a caer, sentí temor y fui en busca de mi ella de nuevo, pues era la única que podía hacerme dormir, los truenos comenzaron a intensificarse, cuando llegue a la habitación estaba todo en silencio solo podía escuchar la tormenta, y los truenos que chocaban unos con otros de una forma furiosa. Una de las mujeres me vio entrar he intento detenerme pero corrí al lado de mi madre para encontrar solo su cuerpo sin vida. Del otro lado de la cama mi padre contemplaba a mi madre con expresión repulsiva. Una mirada que jamás olvidare. El bebe no lo ha logrado, lo siento su alteza, un hombre le dijo a mi padre.

Aquella noticia me impacto, no podía ser acababa de perder a mi madre y a mi hermano en ese mismo momento. Mis lágrimas comenzaron a salir, cuando mi padre se retiro de la habitación. Sin ningún rasgo de dolor o pesar.

Salí tras de él, solo para recibir su desprecio. De eso ya han pasado 11 años y jamás le he perdonado que no mostrara amor por mi madre en vida, incluso cuando murió no pareció afectarle en lo absoluto. Esa noche de tormenta se volvió inolvidable desde aquel día odio los truenos porque me recuerdan el sufrimiento de mi madre, los gritos de aquella noche regresan a mi mente una y otra vez en cada tormenta. Eso es algo de lo que aun no puedo hablar.

Desperté cuando sentí frio.

-Vaya al fin despertaste, creí que tendría que cargar de nuevo contigo.

-Lo siento me he quedado dormido- Me disculpe, habia sido un sueño. Mamá.

-Ya está comenzando a oscurecer será mejor que nos vayamos- Ryo tomo sus cosas y se apresuro a subir al caballo, su rostro lucia distinto ¿Por qué?

Me levante con dificultad, aquella noche habían vuelto dejando mi mente llena de recuerdos dolorosos, que durante años habia querido olvidar.

Tome mi camisa y me la puse sin tomarme la molestia de abotonarla. Mi cabeza me dolía y a mi pecho le faltaba el aire, mis ojos se encontraban húmedos.

Esta vez habia recordado todo de una forma distinta que parecía estarla viviendo de nuevo. Era doblemente doloroso.

Ninguno de los dos hablo en todo el camino, llegamos a la cabaña y los dos hombres aun no estaban en ella.

Baje del caballo esta vez sin preocuparme por nada y me dirigí a la habitación dejando solo a Ryo.

Cambie mis ropas que aun estaban mojadas, por otras. Para después tirarme en la cama.

-Ocurre algo- Ryo entro en la habitación sentándose a mi lado.

-Estoy bien solo estoy cansado- Me gire dándole la espalda.

-¡Que estas cansado!, debes estar bromeando dormiste toda la tarde, lo que supongo es que deberías tener hambre, decidiste cambiar nuestros planes de ir a comer al pueblo por una larga siesta en el pasto-

-En realidad no- Respondí sin ganas, era verdad no habia comido nada desde ayer y aun así no tenia apetito.

-Eso es imposible vamos, te llevare a cenar al pueblo- Ryo se estaba portando amable pero no me apetecía nada en ese momento, solo quería estar solo. Pero este no se daría por vencido así que comenzó a golpear mi brazo de un modo molesto.

-¡Déjame! solo quiero estar solo.- Le grite de un modo grosero el cual jamás habia usado con nadie. Yo mismo me desconocí.

-Claro eso me pasa por ser amable con un niño mimado como tú sabes que quédate solo con tu sufrimiento entonces- Ryo se levanto de la cama y al salir azotó la puerta.

Desde la habitación pude escuchar cómo minutos más tarde uno de los caballo salía del establo a toda prisa, se habia marchado ¿A dónde?
Desde la habitación escuche las voces de dos hombres entrar a la cabaña. Mi padre y el sastre, donde había estado todo el día.

Estos empezaron hablar muy fuerte sonaban algo ebrios, me levante para ir por un poco de agua no me encontraba bien, comencé a sentir mucho frio. Baje con cuidado las escaleras para después toparme de frente con los dueños de aquellas voces.

-Shige- Dijo mi padre quien estaba sentado jugando ajedrez con el sastre.

-Padre- Lo salude con respeto.

-¿A dónde vas?- Pregunto.

-Solo he bajado por agua.-

Ellos habían entrado casi al mismo tiempo que habia escuchado al caballo marcharse, ¿Sabrían algo de Ryo? me aventure a preguntarles de modo casual.

-¿Donde está Ryo? Hace un momento salió de la habitación y no ha vuelto.

-Y no regresara- Dijo el sastre.

-Pero ya es muy tarde- Respondi.

-No te preocupes por él, Ryo sabe cuidarse solo el volverá por la mañana.- El sastre parecía saber de lo que hablaba.

No hice más preguntas, no quería que notaran que estaba preocupado.

-¿Por qué no estás con el Shige?- Esta pregunta parecía tener un interés distinto.

-Lo siento padre, pero estoy algo cansado, caballeros si me disculpan, pasen buenas noches.- Incline mi cuerpo y me despedí.

-¡¡¡Shige!!!- Mi padre aun no habia terminado de hablar, así que al escuchar su voz me detuve.

-Vamos Shigeaki dale un respiro- El sastre hablo haciendo que el rey se olvidara de mi.

Me marche después de que el sastre interfiriera por mí. En verdad me habia sacado de un apuro, pensar que mi padre hace caso a todo lo que dice aquel hombre.

Me tire en la cama cansado, y con mucho frio, mi garganta comenzaba a sentirse irritada. Cubrir mi cuerpo por completo con aquellas sabanas y enseguida me quede dormido.

-¡Hey! ¡¡¡Despierta!!!- Una voz me estaba llamando pero mis ojos se sentían tan pesados que no se abrieron. Pero podía sentir unas manos, cálidas sobre mí.

Por la mañana, abrí con lentitud mis ojos la luz nuevamente se filtraba por la ventana, me sorprendí al ver ocupado el sitio a mi lado por una persona. Era Ryo parecía cansado, no se movía. Al levantarme algo cayó de mi frente ¿Un pañuelo húmedo?

-¿Pero qué es esto?- Dije esto último en voz alta.

-Podrías callarte intento dormir.- Ryo se habia despertado, y no estaba de buen humor.

-Lo siento- Respondí, no quería problemas tan temprano además me dolía un poco la cabeza.

-¿Aun duele?- Ryo se levanto de la cama al ver que me tocaba la cabeza, su tono de voz parecía preocupado.

-¿Eh?- De que me habia perdido, creí que estaba molesto.

-Si la cabeza, aun tienes temperatura- El chico extendió su mano y toco mi frente. –No parece que ya se ha ido- Ahora parecía aliviado de saber que estaba mejor.

-¿Temperatura?- Pregunte.

-Acaso no lo recuerdas, volví por la noche y te llame pero no respondiste, creí que dormías pero en cuanto me dispuse a dormir note que tenias fiebre. Creí que nunca se iría, temí que te pasara algo, pero veo que estas mejor así que estuve cuidando de ti el resto de la noche, merezco dormir. Y sin decir más este se volvió a dormir.

Me quede como tonto mirando el lado de la cama que ocupaba, el habia dicho todo eso de forma tan rápida, parecía avergonzado por algo.

Sonreí, al recordar el rostro de hace un momento y me recosté sobre la cama de nuevo. Ryo pareció notarlo y se giro para mirarme.

-¿Qué ocurre?- Pregunto.

-Nada, solo que un no me apetece levantarme.- Sonreí

-Deberías levantarte a comer algo- No me estaba sugiriendo que lo hiciera me lo estaba ordenando. Aun que tenía razón no habia comido nada desde que llegue. Y mi estomago ahora suplicaba por algo de comer.

Un sonido extraño salió de mi estomago ese era un grito desesperado de apetito, me avergoncé por eso pero Ryo se levanto de la cama y jalándome de la mano me hizo bajar a desayunar.

En cuanto terminamos el desayuno Ryo se levanto de la mesa y se dirigió a una de las dos habitaciones que habia en la planta baja ni siquiera habia notado que estaban ahí.

-Shige, ven aquí- Grito desde aquella habitación, me hizo sentir como un niño pequeño gritando de ese modo.

Entre aquel lugar y me tope con la habitación de costura del sastre.

-¿Que hacemos aquí?- Pregunte

-¿Qué crees que se hace aquí?- Esa no era un pregunta.

-Ya sé lo que hacen aquí, la pregunta es que hacemos aquí los dos ahora.- Me irritaba cuando me trataba como un idiota.

-Supongo que a lo que has venido, ¿Quién crees que hará tu traje?-

-¿El sastre?- Respondí

-Error, el hijo del sastre.- Dijo con orgullo.

-¡Tu lo harás!- En verdad que me habia sorprendido, no creí que él pudiera hacer eso.

-Oye no me mires sorprendido es normal que sepa hacerlo, soy su hijo. Así que párate aquí y no te muevas.-

-¿Por qué tu padre no hará el trabajo?- Me aventure a preguntar

-Es sencillo el solo hace trajes para tu padre, eso ya deberías saberlo. Además tu padre a pedido un traje nuevo en este momento han ido al pueblo a conseguir material.

-Ya veo- Ahora comprendía todo.

La conversación termino con eso, Ryo movía sus manos por mi cuerpo tomando las medidas necesarias, me miraba con seriedad parecía saber lo que estaba haciendo. Yo solo me dedique hacer lo que el pedía, de vez en cuando nuestras miradas se topaban y mi corazón latía con desesperación, aun que parecíamos hablar con normalidad la verdad era que cada vez que estaba junto a él tenía un extraño deseo de ser tocado por sus manos. Así que el hecho de que ahora lo tenía haciéndolo de algún modo me hacía sentir feliz.

Cuando al fin termino, me pidió que me retirara. Y así lo hice, regrese a la habitación y me recosté sobre la cama recordando el movimiento de sus manos por todo mi cuerpo una y otra vez. Era vergonzoso pensar en eso pero, ese aleteo en mi estomago se intensificaba cada vez que pensaba en él y en sus manos. Aun que soy un chico estoy pensando en el de un modo pervertido, eso está mal pero no puedo evitarlo él hace que mi corazón se acelere.

Ryo entro en la habitación, he terminado por hoy.

-Tan pronto- En verdad estaba sorprendido

-No pensaras que soy un esclavo del trabajo verdad.-

-No pero…- Yo no sabía de trabajo.

-Vámonos es hora de ir a divertirnos- Grito Ryo mientras tomaba un saco y me lo arrojaba.

Esa noche fui arrastrado a una fiesta que jamás olvidare. Llegamos a un bar y bebimos, bueno el casi me obligaba hacerlo, hasta ahí la noche era aceptable, salimos del bar y unas mujeres se acercaron a nosotros, Ryo parecía conocerlas, ambas se apegaron al cuerpo de este de un modo provocativo, para después darme un espectáculo de besos con ambas chicas. Algo en el comportamiento de este logro molestarme. Dos mujeres más llegaron pero estas eran más atrevidas comenzaron a tocar mis partes más intimas, aleje con delicadeza las manos de esas mujeres, me gire para ver a Ryo el cual parecía ser el único que disfrutaba de esas atenciones. Una de las mujeres comenzó a introducir sus manos dentro de la ropa de Ryo, y hasta ahí lo soporte. Me di la vuelta ahora si alejando a las mujeres sin delicadeza alguna y me marche. Ese idiota jamás le perdonaría esto. Pero que me estaba pasando ¿Por qué estaba tan enojado? ¿Por qué tenía tantas ganas de lloran en esos momentos? ¿Porque mi corazón gritaba que esas mujeres se detuvieran? ¿Por qué deseaba con todas mis fuerzas que Ryo me siguiera?

-¡Shige!- Esa era la voz de Ryo. Ignore sus gritos y me dispuse a marcharme.

Mi caballo era seguido por otro, Ryo seguía gritando con desesperación.

-Maldición.- No sabía hacia donde debía ir, así que Ryo gano ventaja y al fin me alcanzo interponiéndose en mi camino. Ahora estábamos en medio de la nada y la noche comenzaba hacerse notar.

-¿Qué te pasa por que te has ido de ese modo?- Ryo gritaba mientras bajaba del caballo, pero yo no lo hice. En verdad se escuchaba molesto.

-¿Qué te pasa a ti? Acaso esperabas que me quedara viendo tu espectáculo.- Le grite

-Idiota, podría a verte pasado algo.- Ryo también gritaba.

-Y que si me pasara algo, no es algo que te importe se te veía muy feliz con tus amiguitas.- Estaba tan molesto que no medí lo que estaba diciendo simplemente lo decía.

-¿Que te ocurre actúas como una novia celosa?- Uso ese tono que ya me tenia cansado.

-Y que si es así, y que si me gustas.- Ahora si estaba muerto se lo habia confesado.  Avergonzado tire las riendas del caballo tenía que volver a la cabaña como fuera.

Tras de mi dejo de escucharse aquel trote, Ryo esta vez no se habia movido. Decepcionado seguí mi camino hasta llegar a mi destino, entre a toda prisa ni siquiera me moleste en mirar si habia alguien más en casa. Corrí a la habitación y me tire en la cama, pero ese sentimiento extraño seguía hay lastimándome, ¿Por qué me importaba tanto quien lo tocara?, ¿Por qué le habia dicho eso?, ¿Por qué?, ¿Que me estaba pasando? ¿Por qué me sentia decepcionado de que no me siguiera?

La puerta de la habitación, se abrió. Temí que fuera mi padre, pero para mi sorpresa era Ryo. Por un momento me quede inmóvil al verlo entrar y mi corazón se emociono. El habia venido.

-¿Qué diablos te ocurre? ¿Por qué te fuiste así? Podría haberte pasado algo.- Su voz sonaba de un modo distinto.

-Creí que sería mejor que me marchara, arruine tu noche así que…- No termine de hablar Ryo me interrumpió.

-Así que ¿Por eso dijiste todas esas cosas innecesarias? O es acaso que en verdad te gusto.- Este se acerco a mí y acomodo su cuerpo sobre el mío, como podía hacer eso después de lo que dije.

-¡No es eso!- Respondí, seguro lo que este chico quería era que lo aceptara, para así burlarse de mí, quizás hasta se lo contara a mi padre, no podía aceptarlo.

-Entonces, si hago esto me rechazarías- Ryo inclino su cabeza topando su frente con la mía, me miro un segundo y después, sus labios se posaron sobre los míos, mi corazón no cabía en felicidad yo en verdad deseaba eso, quería que eso pasara, por eso estaba tan molesto envidiaba a esas mujeres que podían hacerlo, entonces reaccione me levante quitándome a Ryo de encima.

Este cayó al suelo quejándose.

-¿Qué pasa?- Alego

-No pienso dejar que juegues conmigo- Dije con tristeza

-Pero de dónde has sacado eso- Se defendió

Se acerco a mí y me intento besar de nuevo, quise esquivarlo pero mi corazón lo deseaba, mis labios querían sentir los suyos de nuevo aun que fuera solo un momento, y que si jugaba conmigo tal vez esto sea lo más cercano que este del amor.

Sus labios tocaron los míos produciendo una explosión de sensaciones en todo mi cuerpo, sus labios se abrieron a los míos y mi instinto siguió cada uno de sus movimientos al principio torpe pero después estos besos se fueran intensificando mis mejillas ardían, el bajaba y subía sus manos por mi pecho, empujaba ligeramente mi cuerpo hasta que ambos caímos sobre la cama, desabotono mi camisa y continuo metiendo sus manos frías sobre mi pecho hirviente, era una sensación placentera era lo que yo quería, que él me tocara, me besara. Una de sus manos bajo hasta mi entre pierna y me levante de inmediato.  Ryo me miro sorprendido, a lo que yo incline mi rostro avergonzado.

-¿Hice algo malo?- Susurro, mientras tomaba mi barbilla.

-Podrías dejar de tratarme como una chica- Le dije.

-No lo hago-

-Entonces no me beses- Respondí con un hilo de voz, si alguien llegara a vernos lo lamentaría.

-Está bien- Ryo se levanto de la cama y salió de la habitación.

Esa noche el no volvió a la habitación. Porque sentia tan mal yo mismo le habia pedido que se detuviera, aun que era solo que estaba asustado. No pensé que él en verdad pudiera besarme, ni siquiera sé cuáles son sus sentimientos que pasa si me enamoro de él y después cuando vuelva a mi realidad me vuelvo loco. Como en ese libro que leí.

Aquella mañana busque a Ryo el cual ignoro por completo mi presencia. El y su padre estaban en esa habitación especial confeccionando nuestros trajes, mi padre al parecer aun dormía.

Me disculpe con ambos, y salí de aquella habitación para después dirigirme a la caballería, subí al caballo blanco y me marche. Yo solo necesitaba pensar, todo era tan difícil de entender estos sentimientos, esta sensación que tengo de solo ver su rostro. Como podía ocurrirme eso soy un hombre no se supone que me gusten otros hombres, si mi padre se enterara seguro me mandaría fusilar. Llegue aquel lugar donde lo habia visto por primera vez el rio, baje del caballo y sin más contemplaciones me tire a él. El agua estaba fría seguro eso me ayudaría a pensar mejor. Fui a conseguir comida al pueblo cercano y volví antes del anochecer esa era la mejor forma de no verlo.

Abrí la puerta principal y el lugar estaba algo oscuro, pero estaban dos hombres como siempre en la sala, jugando ajedrez y bebiendo.

-He vuelto.- Dije

-¿Dónde has estado? Creí que estarías con Ryo.- Mi padre parecía molestarse.

-¿Por qué habría de estar con él?- Respondí con respeto.

-Por que le pague para que te llevara a convertir en hombre, me prometió llevarte.- De que estaba hablando mi padre.

-Déjalo Shigeaki el aun es joven ya llegara el momento en el que el también desee estar con una mujer y no vuelva hasta el amanecer- El sastre hablo mientras hacia un movimiento de ajedrez.

Y me quede con la boca abierta después de escuchar al padre de Ryo hablar de ese modo. Ahora sabía perfectamente a que se refería mi padre, sin duda alguna ya podía imaginar a dónde habia ido Ryo y por qué no volvería esa noche.

-Shige- Mi padre iba a continuar hablando pero no planeaba quedarme a escucharlo, no después de enterarme de aquello.

-Caballeros podrían disculparme no me siento muy bien, será mejor que me vaya a dormir.- Me di la vuelta, y me encamine a la habitación

-Shigeaki Kato II aun no he terminado de hablar.- Mi padre se levanto dispuesto a detenerme.

-Déjalo Shigeaki, estuvo fuera toda la tarde tu hijo debe estar cansado.- El sastre se interpuso. Dándome el tiempo suficiente para escapar.

Entre a la habitación con rapidez y cerré la puerta con llave, aun que el sastre se habia puesto en su camino cabía la posibilidad de que mi padre viniera solo a seguir sermoneándome, el debería haberlo entendido ya jamás seré como él quiere, eso jamás pasara.

Suspire tirándome en la cama, mi cuerpo estaba siendo invadido por esos sentimientos que solo él podía provocar. A él en verdad no le importo nada, el no se habia marchado esa noche por que estuviera molesto conmigo como supuse, se fue para ir acostarse con esas mujeres. Pero ¡Porque me molestaba tanto eso!, ¡Porque me importa lo que ese idiota hiciera! Unas gotas de agua comenzaron a descender por mis ojos, y esos sentimientos incomprensibles tomaron sentido. Lo quería…de algún modo ese tipo me importaba, de alguna manera creo que así se siente el amor...

Me gire en la cama tratando de espantar esa idea como si de un fantasma se tratara, como podría querer a un hombre, un hombre como él era extraño. Pero aun así la idea de saber que el ahora estaba en algún lugar haciendo quien sabe que cosas con esas mujeres me hacía sentir molesto y a la vez triste. Trate de pensar en cosas buenas, que me alegraran ayudándome así a dejar de pensar en eso, pero nada lo lograba cada vez que intentaba pensar en algo bueno, su rostro volvía a mi mente y con este la imagen de varias mujeres tocando su cuerpo, esa noche sentí por primera vez un hueco en mi corazón. Que solo su regreso podría llenar.

La noche se volvió más profunda incluso los dos hombres que ya se habia vuelto costumbre embriagaran hasta tarde se habían callado. Estaba decidido a dejar de pensar en Ryo pero eso no ocurrió me di vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, mis ojos estaban cerrados pero mi mente seguía despierta.

Un ruido extraño me hizo abrir los ojos, esa era la ventana que habia sido abierta, me asuste un poco no podía ver bien en la oscuridad.

-¡Rayos!- Una voz se quejo y estaba seguro que ese era Ryo.

De solo escucharla mi corazón salto de emoción, el habia vuelto.

-Shige, estas despierto- Ryo me estaba llamando, no podía decirle que estaba despierto ¿Por qué debería estarlo?

-Creo que te has quedado dormido, no es que esperara encontrarte dormido, solo que yo…- Porque estaba hablando tanto, mi corazón se estaba volviendo loco de escuchar su voz.

-Podrías callarte, intento dormir- Le dije con una voz baja, temía que notara lo feliz que estaba de que hubiera vuelto.

-Shige ¿Estás despierto?- Se alegro.

-No-

-¡Oh! Hablas en sueños, supongo que estas molesto.- Suspiro.

-Ryo ¿Que es lo que quieres? Creí que no volverías esta noche y lo entiendo es mejor dormir con cualquiera de ellas-

-Shige de que estás hablando-

-No te hagas el que no sabe, o es que acaso me vas a negar que fuiste a pasar la noche con…con…- Ryo no me dejo terminar de hablar.

-Ya se ha dónde vas con eso, con una mujer… eso es lo que querías decir, no, no tengo por qué negarlo- Parecía orgulloso de lo que habia dicho, es que acaso no le importan ni un poco mis sentimientos, ¡No! Porque de ser así no me hubiera besado y después se hubiera marchado a dormir con aquellas mujeres. Aun que, que puedo decirle yo solo soy un hombre cometiendo un pecado.

-Perfecto entonces tampoco me negaras que mi padre te pago para que me llevaras aquel lugar, tu solo fingías ser mi amigo.- Esa ola de sentimientos estallo sobre Ryo el cual solo escucho todos mis reproches sin decir ni una palabra. -Ahora lo entiendo todo esto es cosas de mi padre y tú te prestaste para esto. Que te daría Ryo, oro, rubíes para que fueras cada noche por muchas mujeres, un puesto de caballero que fue tan importante. Dime Ryo cumpliste todas las expectativas del rey, soy el hijo que él jamás deseo tener, sin duda ninguna de las pruebas la he pasado pero tu mírate eres el hijo perfecto.

-Shige, no lo entiendes déjame explicarte- Su voz sonaba apagada.

-No Ryo no tienes nada que explicarme, lo entiendo todo perfectamente- Susurre decepcionado toda mi ira habia sido descargada en cada palabra que le habia dicho.

-¡No! Tú eres el que no entiende nada- Ahora su voz sonaba alterada

-Ryo ¡Para que volviste!- Le grite

-Dices que lo entiendes perfectamente entonces porque no me lo dices tú-Ryo parecía molesto.

-Si lo supiera no te lo estaría preguntando idiota- Respondí

-Y si tan solo te callaras y me dejaras explicarte, Shigeaki no hagas que me irrite aun más- Ahora su voz sonaba en verdad frustrada.

-¿Que estas irritado? Tú fuiste quien decidió volver porque abría de importarme si estas irritado- le dije molesto.

-Quizás porque tú eres el culpable de que lo esté- Ryo estaba comenzando a perder la paciencia.

-Claro ahora cúlpame a mí por tus problemas- Eso me habia ofendido.

-Te odio- Gruño

-¿Eh?- Eso ultimo no supe como asimilarlo, no esperaba eso.

-Te odio- Repitió- Te odio por qué no puedo dejar de pensar en ti, Te odio porque desde que te vi me hiciste sentir diferente, Te odio por que por tu culpa deje de ser quien soy, no he podido tocar el cuerpo de una mujer porque tu estas en mi mente, Te odio porque me haces odiarme, Te odio porque me haces amarte, que siento que podría volverme tu esclavo si me lo pidieras.- Ryo no se detuvo hasta terminar, Shige escucho cada palabra asombrado de que este tuviera el valor de aceptar algo que ni el mismo podía hacer.

-Shige- La voz de Ryo, sonaba preocupada.

-Ryo- Un hilo de voz casi inaudible salió de los labios del antes mencionado.

“El ambiente estaba por cambiar, Ryo acerco su cuerpo al mío  entre la oscuridad podía sentir sus manos buscando mi rostro, al principio me reusé a seguir con esos roses de labios que habían comenzado pero al final fui vencido por los deseos de mi corazón que comenzaron a buscarlo de la misma forma.

Ahora habia 2 pares de labios hambrientos, deseosos de placer, y Ryo al fin habia dado con este par primero fue suave permitiéndome adaptarme a su ritmo, para después empezar una dura batalla entre nuestras lenguas sedientas. Las manos este comenzaron a moverse de arriba abajo sobre mi ropa, mi cuerpo parecía estar viviendo un sueño. Al parecer Ryo estaba impaciente, no estaba dispuesto a esperar más tiempo de lo que habia esperado ya así que rompió mi camisa desesperadamente, quemando después así sus manos con el calor de mi piel. Un escalofrió recorrió nuestros cuerpos que ahora estaban ardiendo en deseos, sus labios se pusieron fríos de la excitación al igual que los míos. Las manos traviesas de Ryo fueron las primeras en bajar acariciando por sobre la ropa mi miembro ya despierto, para después tomarme por la cintura y despojarme arrebatadoramente de mis últimas prendas. No podía quedarme atrás yo también quería sentirlo, así que movido por la pasión saque con rapidez aquellas prendas tan estorbosas, Ryo noto mi desesperación la cual no dejo pasar, riendo por lo bajo con orgullo pues estaba logrando su objetivo. Ahora ambos estábamos desnudos disfrutando el uno del otro. Mis manos juguetearon por su espalda suave hasta llegar al área de los muslos, los cuales acaricie con suavidad para después ir a un lugar más privado haciendo a Ryo gemir por primera vez, pasee mis manos por esa área un par de veces hasta llegar a la entre pierna de un excitado Ryo. Continúe con una selección de besos comenzando del cuello y descendiendo hasta el pecho pasando mi lengua sobre sus pezones haciendo gemir a Ryo de una forma tan deliciosa que me hacia querer mas, seguí bajando hasta llegar  a su miembro despierto quien al parecer necesitaba algo de atención, con delicadeza introduje mi boca dentro de él, Ryo gimió nuevamente para después tomar mis cabellos comenzando así a mover mi boca rítmicamente, estaba por tener aquella sustancia dentro de mi cuando Ryo se detuvo arrojándome a la cama y posesionándose sobre mí, abriéndome las piernas, sin ninguna contemplación puso su miembro sobre mi entrada, estaba desesperado deseaba sentirlo dentro de mí, no importaba que tan doloroso fuera lo quería así, Ryo no dudo mucho tiempo y una sola embestida se necesito para hacerme gritar de un modo desgarrador, Ryo detuvo el dolor con sus labios, pero temió lastimarme de nuevo, pero yo no quería esperar así que con mis piernas tambaleantes levante mis caderas haciendo más profundo el dolor que pronto se convertiría en satisfacción.  Ryo comenzó a moverse lentamente pero eso no me haría sentir satisfecho, así que comencé agitar mis caderas al compas de Ryo los movimiento se volvían cada vez más rápidos agitando así nuestras respiraciones, las embestidas se volvían cada vez más salvajes los gemidos de ambos eran detenidos solo por besos cortos en los labios, o mordidas péquelas en los hombros, nuestro momento estaba llegando, Ryo comenzó a mover mi miembro al ritmo de nuestros cuerpos haciéndome gemir aun mas, esa última embestida fue la que lleno de satisfacción todo mi ser. Ryo recostó su cuerpo cansado sobre el mío respirando con dificultad, nuestra respiración desigual era lo único que podía escucharse en la habitación, después de un grito al unisonó que no habíamos podido callar a tiempo, Ryo salió de mi cuerpo con cuidado para después recostarse junto a mí, escondiendo su cabeza sobre mi pecho, sonreí feliz acariciando sus cabellos lacios para después abrazarlo con cariño.

-Te amo- La voz de Ryo rompió el silencio de una forma única.

No podía creer aquellas palabras que estaba escuchando, era verdad todo esto no era un sueño que se rompería a la media noche.

-Ryo-chan- Dije con timidez- ¿Esto no es un sueño verdad? Porque  quiero estar contigo siempre- Al término de estas palabras Ryo levanto su rostro y me beso.

-Siempre- Respondió este con una voz suave.

-Pero él me casara- No pude evitar recordar que por más que quisiera estar a su lado siempre eso no era posible pues mi vida ya estaba arreglada, porque tenía que terminar algo que apenas comenzaba.

-Jamás lo permitiré, ahora que estás conmigo no te dejare ir nunca.- Ryo tomo mis manos las acaricio con cariño, haciéndome sentir mejor ahora yo estaba recostado en su pecho dispuesto a dormir a su lado.

Esa noche sin duda habia marcado mi vida el día que dos jóvenes distintos se convirtieron en uno.

-Shige- Mi padre estaba tocando la puerta con fuerza.

Me levante de un salto pensando en lo que habia pasando la noche anterior, pero para mi sorpresa me encontré con mi cuerpo solo en la cama. Un sentimiento de angustia me abarco.

-¿Pasa algo?- Esa era la dulce voz de Ryo.

-Pensé que…- ¿Que debía decirle?

-…¿Que me habia ido? Eso jamás me pediste que me quedara contigo.- Sonrió.

Ryo se acerco a mí y me dio un ligero beso en los labios. Después de aquella noche juntos, todos esos sentimientos que reprimimos ahora florecían sin necesidad de muchas palabras un simple Te amo habia sido suficiente.

-Shige- Ryo tomo mis manos- Shige si algo llegara a separarnos prométeme que esperaras por mi- Ryo hablaba en serio.

-Ryo me estas asustando- Lo mire tratando de encontrar una respuesta en sus ojos.

-Solo promételo- Ahora sonaba desesperado.

-Lo prometo- Respondí con sinceridad aun sin saber que era lo que estaba pasando. –Te amo, Shige nunca lo olvides- Este me beso apasionadamente, para después salir por la ventana.

Esa mañana mi padre me bombardeo con un montón de preguntas las cuales no pude responder. Esa misma tarde tomo nuestras cosas alegando que los trajes ya estaban hechos y el compromiso estaba a unos cuantos días.

Enterarme de aquella noticia hizo mi rostro palidecer, Ryo lo sabía por eso me había dicho todas esas cosas, me sentí traicionado. Pero entonces recordé aquello que me habia hecho prometer, Así que pasara lo que pasara yo lo esperaría.

Y así paso un año esperando aquella persona que un día prometió amarme y jamás separarse de mí, el me hizo prometer que lo esperaría  y asi lo hice durante un tiempo, incluso pospuse mi matrimonio dos veces pero él nunca apareció. Así que he tenido que casarme, mi esposa es una linda mujer pero no puedo amarla del modo que ella desea. Cada noche a su lado es una traición a mi corazón, no siento tal satisfacción como la que siento al estar alado del hombre que amo y sigo esperando.

Por ahora solo vivo de esos recuerdos que me carcomen el alma y no me permiten dormir, ¿Por qué Ryo? ¿Por qué aun no vienes por mí? ¿Acaso me has olvidado?

Quisiera un día escapar he ir a buscarte pero tengo prohibido volver al lugar donde todo empezó. Esta noche nuevamente no puedo dormir pensando en donde estarás, si estarás pensando en mí, salí a caminar por los jardines del palacio, con la mirada cabizbaja,  Cuando me tope con un hombre al cual reconocí de inmediato y corrí para asegurarme que mis ojos no me engañaran como otras noches.

Aquel hombre parecía haberme estado esperando, esta vez mis ojos no me engañaban eres real.

-Shige- Su voz seguía siendo la misma, incluso nada en el habia cambiado seguía siendo igual de hermoso que la primera vez que lo vi.

-Ryo, me arroje a sus brazos sin importarme nada.- Esa era la sensación que habia extrañado durante tanto tiempo.

Ryo acaricio mis cabellos para después tomarme entre sus brazos y comenzar correr.

-¿Qué haces?- Le dije

-Reclamo lo que es mío. –Sonrió.

Un caballo negro aguardaba en la entrada del palacio este me subió con rapidez para después hacer lo mismo. Pidió al caballo avanzar y pronto me vi liberado de aquel lugar que tanto tiempo habia sido mi prisión.

-Creí que te habías olvidado de mi- Dije aferrándome a su pecho.

-Eso nunca- Respondió.

Esa noche llegamos hasta una cabaña en medio de la nada, un lugar muy parecido a su hogar.

-¿A dónde me has traído?- Pregunte extrañado.

-Vamos quiero que conozcas a alguien- Ryo tomo mi mano dirigiéndome a la entrada.

Entramos tomados de la mano, y para mi sorpresa habia una joven pareja, sentada junto a una chimenea.

-Hola- Ambos me saludaron con calidez

-Shige ellos son Tegoshi y Massu- Estos se levantaron para extenderme la mano.

Al principio creí que era una pareja como cualquier otra pero no era así ambos eran hombres, uno parecía tener facciones femeninas pero no habia dudas de que era un chico, no habia entendido nada hasta el momento en que uno de ellos tomo la mano del otro.

Ellos eran como nosotros “Una pareja”, ¿Como los habia conocido Ryo?

De la sorpresa no fui capaz de extender mi mano. Ryo se disculpo con ambos para después pedirles que cuidaran de mí.

Ryo deseaba estar conmigo y por lo tanto, decidió esconderme. Si desaparecía cabía la posibilidad que buscaran en su hogar puesto que al parecer aquella noche no fuimos tan silenciosos y mi padre tenía una idea muy cierta de la clase de relación que habíamos desarrollado.

Así que alejarnos de nuevo era la mejor opción por ahora.

Pase una semana con aquella hermosa pareja, a la cual llegue apreciar, a simple vista podía ver cuánto se amaban el uno al otro en detenidas ocasiones me habia puesto a imaginar cómo seriamos Ryo y yo como pareja. Aun que amaba a Ryo a veces temía que este con el tiempo se arrepintiera de elegirme pero Tegoshi y Massu me contaron una historia  cómo fue que dos hombres que eran muy amigos habían terminado enamorados una hermosa historia que jamás olvidare. La historia de sus vidas, era la prueba del amor verdadero. Eso era por lo que yo estaba luchando ahora la libertad de amar a quien yo quisiera.

Ryo al fin habia vuelto, parecía que hubiera pasado más tiempo esta semana que en todo ese año que no estuvimos juntos, es que ahora comprendía que mis sentimientos estaban en lo correcto que debía aceptarlos eso me haría más feliz me dijo Tegoshi,  ambos habían experimentado el amor de una forma tan hermosa que las últimas palabras que dijeron antes de mi partida permanecerán en mi corazón, para siempre, esos “Dos corazón que se convierten en uno”.

Con esa frase me habían dicho tanto eso haría de ahora en adelante dedicaría mi vida entera amar ese hombre que fue capaz de ver quién soy.

-Ryo-chan- Me lance a sus brazos y lo bese con desesperación, lo necesitaba tanto. Este me devolvió el beso cargándome hasta el caballo y subiéndome a él, nos despedimos de la joven pareja y nos encaminamos a lo que sería nuestro nuevo hogar.

No importaba que nos deparar el futuro nosotros estábamos dispuestos a afrontarlo todo pues mi amor por Ryo era infinito y este me demostraba con cada beso que nuestro amor seria eterno.

-¿Qué haces Shige?- Ryo me tomo por la cintura.

-A esto estoy escribiendo- Sonreí, mostrándole una hoja.

-Vaya pero parece una carta muy larga- Miro la cantidad de hojas que habia sobre el escritorio.

-No es una carta, Ryo-chan-

-¿Entonces qué es?- Me hizo una cara tan tierna que no pude evitar besarlo.

-Es un libro- Respondí con orgullo

-¿Un libro?- Me pregunto con curiosidad

-Así es, es un regalo para Tegoshi y Massu- Dije con felicidad.

-Ya veo de que trata- Pregunto con aun más curiosidad.

-Recuerdas que estuve viviendo con ellos, pues en ese tiempo me contaron la forma en cómo se volvieron una pareja, he pensado mucho en eso desde entonces y quiero regalarles un libro con la historia de su vida, me gustaría que más personas supieran lo maravilloso de su amor pero creo que el mundo a un no esta dispuesta aceptar ese tipo de sentimientos.

-En eso tienes razón quizás después las personas puedan entender nuestro amor y aceptarlo, pero bueno y ya decidiste que nombre llevara- Al parecer Ryo se estaba interesando mucho en la historia.

-Que te parecer Pinku and Kiiro- le mostré la hoja que podría ser la portada.

-Me parece un buen nombre pero hay algo que me estas molestando- Me miro haciendo un puchero. –Quisiera un libro también.

-No eso no- Respondí con seguridad.

-¿Por qué no?- Refunfuño Ryo

-Porque nuestra historia apenas comienza…- Este me miro con una sonrisa en los labios para después empujar mi cuerpo haciéndome caer sobre la cama, Ryo recostó su cuerpo sobre el mío besando mi cuellos hasta llegar a mis labios.

-Bueno entonces comencémosla.- Ryo me despojo de la ropa acariciando mi cuerpo ese era un inicio perfecto…

3 comentarios:

  1. ohhh... risa-chan que paso?? no se ve.... me dejas con la super espetativa de saber que nuevo fanfic has hecho >___<

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  2. aunque ya lo he leido aun no he comentado, gomen!, ahi va:
    me super encanto, la trama esta super, nunca pense leer algo tan fuera de serie... wow como me emociones... esta genial...
    el pobre shige sufriendo porque no sabia que sentia... ah ryo tan malo pero al final *w* al final apesar de tantas adversidades pudieron estar juntos, me super super encanto .... arigatou risa-chan :D

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