jueves, 31 de mayo de 2012

Un momento ~Desafortunado~ II


UN MOMENTO
~DESAFORTUNADO~
II


¿Quizás nací en el cuerpo equivocado?
~Me pregunte tantas veces~

…No es que para mí el amor significara todo en la vida…
~Pero sin duda era una parte esencial de ella~


Aun deambulaba en mi mente aquella primera vez que lo vi, era uno de mis sempais pero nunca antes lo había visto. Tome asiento junto a él pero este no pareció notar mi presencia, estornude y tosí pero él seguía perdido en alguna parte de la ventana. Sin duda ese lado solitario y absorto fue lo que más llamo mi atención.

“Esa fue la primera vez que lo vi y desee tanto que mi vida fuese distinta”

Me deshice de la idea de entablar una conversación cuando me di cuenta al bajar que este aun permanecía en el mismo lugar absorto en sus pensamientos, quise detenerme a esperarlo pero entre la multitud de personas lo perdí de vista, cuando estaba por resignarme a caminar solo, logre enfocar su silueta delante de mí.

-¡Disculpa!- Le dije pero este parecía no escucharme, y por estar al pendiente de seguirlo fui devuelto atrás por unas personas que caminaban a prisa para tomar el tren, si eso continuaba lo perdería, y con esto la oportunidad de hablarle.

-¡Oye espera!- Le grite desesperado tenía que hacer que me mirara, y así fue como este se giro lentamente dándome la oportunidad de llegar hasta él.

-¡Hola!- Le anuncie levantando una mano, el era más alto que yo de cabellos negros, ojos pequeños y grandes cachetes, podía acaso ser más lindo.

Este me respondió de una forma no muy clara, para después observarme de un modo que me ponía nervioso.

-Disculpa mi tonta pregunta pero te diriges al internado Chihiro.- Pregunte apenado inclinando mi cabeza, mientras una de mis manos apuntaba su uniforme, y hay estaba mi comportamiento estúpido de siempre que acaso no podía ser un chico normal por una vez. Me regañe.

Pero este no respondió haciéndome mirarlo de nuevo perdiéndome en sus lindos cachetes esponjosos. Entonces su rostro cambio volviéndose un poco serio, pero aun así lucia tan adorable. Tegoshi Yuya ¡¡¡Contrólate!!!

-Mi nombre es Tegoshi Yuya soy de primer grado- Anuncie con una sonrisa extendiéndole una de mis manos tenía tantas ganas de tocarlo y saber su nombre.

Pero este se dio la vuelta y me dejo ahí, que debía hacer era normal que la mayoría de las personas me rechazaran por ser como soy y nunca me había molestado pero en esta ocasión deseaba que fuera diferente quería ser aceptado por él.

-Oye no te vayas, hice algo que te molestara- Le dije mientras me encaminaba a su lado.

-No en realidad- Respondió este mientras caminaba malhumorado, de vez en cuando lo miraba furtivamente es que lucía tan encantador aun molesto, pero no fui cuidadoso con eso y este me miro algo enojado haciéndome detener.

-Te molesta que camine a tu lado- Pregunte temeroso de lo que pudiera responder.

-Haz lo que quieras- Dijo este sin detenerse, ¿Como podía tomar eso? ¿Estaba bien que lo siguiera? Si alguien me preguntara ahora, si cabía la posibilidad de enamorarse de alguien en los primeros cinco minutos de conocerlo diría que es mentira, porque a mí me basto solo un instante.

-Siempre eres así de callado- Le dije mientras lo tomaba delicadamente del brazo, podía sentir mil cosquillitas en mi estomago con solo tocarlo, pero esa sensación no duro mucho tiempo, este me tomo por el cuello arrinconándome junto a una pared, que lejos de provocarme alguna clase de temor solo lo hacía más encantador a mis ojos.

-Rayos ¿Por qué tenias que usar lentes?- Musito este con enojo, mientras mantenía su puño cerrado frente a mí, estaba molesto.

-Lo siento, te estoy molestando- Dije tratando de aparentar que nada había pasado, lo que menos quería era que él se alejara de mi.

-Acaso eres estúpido acabo de intentar golpearte y sigues tan tranquilo- Ahora parecía aun más molesto que antes, yo sé que soy estúpido, siempre lo he sido incluso ahora estoy tras de un desconocido como un perrito abandonado en busca de cariño, cariño que se que nadie me dará, porque…porque soy asqueroso…eso dijo él, antes de que abordara el tren.

-Pero no lo has hecho- Le dije con serenidad, para que este dejara que me quedara a su lado…

Aun no se que hice aquel día para que este me dejara seguirlo pero sin duda era una oportunidad que no podía dejar pasar, quería que esos ojos oscuros brillaran solo para mi, y buscaría la forma de conseguirlo, aun que el camino no parecía nada prometedor pero el que él me permitiera estar a su lado ya me daba algo de ventaja, ahora solo debía esforzarme porque este me amara…

“Deseo convertirme en una persona a la que tú puedas amar”

-Bueno días- Le dije al chico de mis sueños mientras este continuaba su camino sin brindarme una respuesta, no es que necesitara una pero a veces me gustaría dejar de ser su sombra.

Camine junto a él hasta que este se introdujo en su salón, levante mi rostro para ver como este acomodaba sus cosas sobre su lugar, este me miro de reojo y yo automáticamente levante mi mano esperando una sonrisa suya, la cual nunca apareció, y así tomando nuevamente mi camino arrastre los pies como lo había hecho día tras día, desde que nos conocimos.

“La parte agobiante de mi día es cuando no me miras”

Todo para mí era aburrido hasta que el llegaba a iluminarlo todo, sin siquiera saberlo…
“Massu algún día me aceptaras”

-Tegoshi, pay attention!!!- Se dirigió a mí la sensei de lengua extranjera.

Al parecer la profesora ya se había percatado de lo distraído que estaba, pero ya no podía esperar más deseaba tanto que las clases terminara para ser libre de nuevo, estar cerca de mi Massu y respirar su mismo aire.

Cuando al fin las clases terminaron, corrí con todas mis fuerza al lugar donde se resguardaban mis ilusiones, el lugar donde él estaba, cada día corría solo para apreciar el rostro de aquel chico perderse en su mundo, mirando a la nada, llegando solo a tener una pregunta ¿Qué estará pensando?

-Massu- Le dije sentándome sigilosamente junto a él.

Este me ignoro como de costumbre y se levanto de ahí dejándome atrás como siempre lo hacía…

“Poder estar cerca de él compartiendo el mismo espacio hacia mi mundo maravilloso”

-¿Porque Massu no tiene amigos? Pregunte en una ocasión.

-Porque no son necesarios- Respondió este.

-Entonces yo soy tu único amigo- Le dije con una sonrisa.

-Que te hace pensar que eres tan especial- Massu detuvo su paso y burlándose de mi rostro continuo su camino.

Eso dolía, desde que nos conocimos no había hecho más que seguirlo ¿Porque aun no significaba nada para él?

-¿Es una broma verdad?- Corrí hacia él, esperanzado a que aquello solo fuese una broma, ilusión tonta porque él jamás bromeaba.

-No me mal interpretes, tú me has seguido por qué has querido jamás he dicho que podíamos ser amigos, en realidad solo eres una molestia para mí- Dicho esto el timbre sonó haciéndolo regresar a su aula.

Mientras tanto esa fue la primera vez que me quede atrás, mis pies no se movieron mas, lo habían dejado de seguir y sin duda para el había dejado de ser una molestia.

Me tire en el suelo recordando aquello que había jurado olvidar, aquellas palabras que permanecen en mi mente como una ola que va y viene.

+Mi tortura comenzó aquella vez que mi padre decidió poner más atención en mí.+

//Caminábamos por las calles de regreso a casa cuando algunos compañeros de mi clase comenzaron a emitir ciertos sonidos que por obvias razones mi padre no dejo pasar, en cuanto llegamos a casa todo cambio.

-Yuya- Mi padre me llamo lanzando a mis manos un par de guantes de box.

Este me miro esperando que me los pusiera, así que simplemente lo hice para que en cuanto los tuviese puestos recibiera el primer golpe.

-Defiéndete- Dijo mi padre golpeándome.

-Papa, yo no quiero hacer esto- Le dije intentando hacer que este dejara de golpearme, pero no se detuvo.

Quise defenderme de sus golpes pero como podía golpear a mi padre, así que resignado deje que este siguiera su juego mientras yo solo rogaba porque eso terminara, intente esquivar sus golpes que a cada minuto parecían ir dirigidos hacia mí con furia pero no paso mucho tiempo para que comenzara agotarme y sus golpes fueran más fuertes.

Cansado de aquel juego y de sentir como era lastimado sin razón alguna me quite los guantes y arrojándolos al suelo estaba decidido a marcharme, pero mi padre no me dejaría ir tan fácilmente.

-¿Qué haces?- Dijo este tomándome con fuerza del brazo.

-Me canse de este juego- Le dije mientras intentaba zafarme de su agarre.

-Huir es de mariquitas- Anuncio este soltando mi brazo.

No respondí nada y dándome la vuelta decidí escapar de aquello, pero este giro mi cuerpo abofeteando mi rostro y tirándome al suelo.

-No me has escuchado, dije que huir es para maricas, así que  levántate y pelea- Grito con tanta furia que me quede inmóvil en el piso.

-Pero que está pasando aquí, ¿Por qué estas gritando?- Mi madre entro preocupada a la habitación viéndome en el suelo. -Acaso estás loco, pero que le has hecho- Le grito a mi padre, mientras intentaba ver mi rostro cabizbajo.

-Tú tienes la culpa mujer de que nuestro hijo ahora sea tan frágil como una señorita- Y ahí comenzó una pelea entre las personas que  más amaba por una culpa que solo era mía.

Una tarde que volví temprano del colegio mi madre salió de compras al supermercado mientras yo me encargaba de verificar que la comida no se quemara, mi madre me había colocado un mandil rosado para que no ensuciara mi ropa y así estuve al pendiente de esta hasta que un sonido llamo mi atención.

-Mama- Dije asomando mi rostro por el pasillo, pero no logre ver nada así que dándome la vuelta volví a lo que hacía.

Cuando un par de manos me tomaron por la cintura haciéndome saltar,  intente girarme para reconocer de quien se trataba pero fui tomado por la fuerza.

-Tegoshi- Susurraron tras de mí.

-¿Quién eres?- Le dije con la voz temblante.

-No hace falta que lo sepas pero aun así te lo diré quiero escucharte gritar mi nombre cuando haya terminado- Este mordisqueo mi oído para después introducir su lengua en este.

-Aléjate de mi, mis padres pronto regresaran-  Hable tomando valor y tragando saliva mientras intentaba alejar sus manos de mi cuerpo pero era muy fuerte.

Este se burlo de mí para después apegar su cuerpo aun más al mío.

-Vaya tienes el valor de contestarme- Respondió este arrancándome el pequeño delantal y desabotonando mi camisa.

Mi cuerpo se inmovilizo al sentir como las manos de este se introducción dentro de mi camisa tocando mis pezones.

Intente resistir el tacto de aquella persona que sin razón alguna comenzó acariciar mi cuerpo provocándome…

-Taipi- Dijo una voz ronca que reconocí, ese era mi padre.

Mis ojos comenzaron a buscar con desesperación aquella persona que podía salvarme de ese sujeto.

-Papá- Sollocé mientras esperaba escuchar su voz.

-Me detengo- Dijo el tipo tras de mi girándose.

En cuanto abrí los ojos vi el rostro de mi padre mirarme con odio.

-Acaso he dicho que te detengas- Respondió mi padre bebiendo directo de una botella de alcohol. Estaba ebrio.

La manos que antes se habían detenido comenzaron a moverse nuevamente, bajando de mis hombros la camisa dejando al descubierto mi piel, el chico de antes paso sus labios por esta besándola de apoco mientras yo seguía inmóvil al ver que todo eso era obra de mi propio padre, ¿Qué es lo que esperaba de mi? Y los que antes fueron besos desagradables ahora se habían convertido en mordidas lastimeras.

-¿Qué pasa? Acaso no te gusta- Grito mi padre mientras veía como aquel individuo me tocaba.

-Papá- Le dije con lágrimas en los ojos mientras intentaba alejar el cuerpo del chico que ahora estaba frente a mí, mordiendo con fuerza mis pezones, dolía pero era aun más doloroso ver que mi padre lo permitiera ¿Por qué?

Cuando mi pantalón fue desabotonado y una mano toco mi entre pierna grite con todas mis fuerzas y aleje al tipo que había marcado mi cuerpo no solo con su saliva.

Mire el rostro de mi padre con odio como nunca antes y corrí a mi habitación cerrando esta con llave.

Aun estando en mi habitación podía escuchar las carcajadas de ambos sujetos, pero en mi cabeza solo existían tres palabras ¿Por qué papá?

Nunca fui capaz de contárselo a mi madre ella no tenia porque sufrir por mi culpa suficientes problemas le había causado, y sin dudarlo dos veces logre que me transfirieran aun internado, para no tener que ver el rostro del padre al que había amado y se había vuelto un ebrio, o el rostro de una madre que no entendía el porqué su familia se estaba desmoronando.

-Cariño, estás seguro que quieres irte- Dijo mi dulce madre con lágrimas en los ojos.

Yo solo asentí mientras contenía la caída de un par de lágrimas que buscaban ser liberadas.

-Vámonos es hora de que aborde el tren- Hablo mi padre con repugnancia luego de haberme negado como su hijo.

Mi madre asintió abrazándome con ternura haciendo escapar mis lágrimas, en cuanto esta se alejo mi padre se inclino y su susurrándome en el odio dijo: Eres repugnante qué bueno que te vas al fin dejaras de ser una molestia para mi, un maricon no puede ser mi hijo.//

“Y así tirado en el piso recordé lo doloroso que es vivir”

Las horas continuaron su curso el tiempo cambio y la lluvia comenzó a descender, mi cuerpo cansado y rendido se levanto para dejarse caer de un punto aun más alto pero que dolería por última vez.

Camine por la orilla de aquel edificio esperando que mis problemas se viesen pequeños desde aquel punto pero no fue así, con lagrimas imparables me levante decidido acabar con ese dolor.

“No hay necesidad de seguir si nadie espera por mi”

Algunos chicos que pasaban por ahí notaron mi presencia y poco a poco esa pequeña multitud comenzó hacerse más grande, algunos me miraban con desesperación, otros me gritaban que me lanzara, al final fui tan cobarde que no puede hacerlo.

Me tire en el suelo de la azotea a seguir llorando, no sé cuantas horas más seguí rogando porque ese infierno de ser diferente terminara, estaba harto de que todos lo notaran que todos murmuraran a mis espaldas y que nadie quisiera hablarme por miedo a ser contagiado por lo que soy, pero yo jamás pedí nacer con la capacidad de amar por genero.

Esa noche fría me quede ahí en el mismo lugar esperando que un milagro concediera la libertad de mi alma.

-¿Quién es?-

-Tegoshi Yuya alumno de primer grado-

Había voces a mi alrededor ¿Que estaba pasando?

“Pero no importaba si eso era el cielo…”

Mis ojos se abrieron con dificultad, mientras mi cuerpo reaccionaba con pesar.

-Despertaste- Me dijo un chico de lentes, con cabellos rubios y mirada amable.

-¿Dónde estoy?- Pregunte intentando levantarme pero un dolor de cabeza me hizo desistir.

-Oh! No, no te levantes necesitas descansar- Anuncio este acomodando mis sabanas mientras tomaba mi temperatura.

-¿Qué me paso?- Pregunte.

-Eso mismo me gustaría saber a mi- Dijo este con sarcasmo mientras me hacia tomar un par de pastillas.

-Koyama, debemos ir… ¡despertó!- Un chico entro a la habitación llamando a la persona que ahora estaba a mi lado.

-Shige cuantas veces debo decirte que no grites- El chico amable regaño al peli negro que acababa de entrar.

-Lo siento- Dijo este inclinándose.

-Tegoshi debemos irnos estarás bien solo descansa que tu y yo tenemos que hablar, mañana vendré a verte- Sonrió el chico amable.

Yo solo asentí.

-Por cierto soy Keiichiro Koyama y este tonto es Shige, descansa- Este acomodo nuevamente mis sabanas como una especie de madre.

-Eso no es verdad Koyama- Se quejo el recién llegado.

-No te quejes- El chico Koyama lo tomo de la mano y de este modo ambos salieron de la habitación, dejándome sorprendido.

Cuando estaba por relajarme la puerta fue abierta mostrándome el rostro del pelinegro.-Por cierto soy Shige, mejórate pronto pequeño- Anuncio este para luego marcharse.

Me recosté nuevamente con dolor de cabeza e intente dormir nuevamente, pero era eso posible…

Desperté por la madrugada cansado de intentar escapar de la misma pesadilla.

-Despertaste- Dijo una voz en la oscuridad.

-Massu- Susurre tratando de buscar que eso no fuera un sueño.

-Tegoshi, que intentabas hacer- Me regaño.

-Solo quería desaparecer y dejar de ser una molestia para ti y los demás- Respondí bajando mi cabeza mientras mis manos se aferraban a las sabanas.

-Desaparecer- Pregunto acercándose a mí.

-Yo…no merezco vivir, solo soy un ser repugnante- Le dije mientras mis lagrimas caían de nuevo ¿Por qué tuve que ser así?

Mi cuerpo tambaleante seguía lamentándose cuando el calor de alguien cubrió el frío.- Massu- Suspire.

Aquel día no se hablo de nada mas en realidad no era necesario, cuando seguí a Massu por primera vez lo que llamo mi atención era esa misma mirada que tenía yo, por esa razón decidí seguirlo esperaba cambiar su vida pero jamás pensé que este cambiara la mía.

Desde entonces no solo me hice mas fuerte si no que fui capaz de sonreír para él, aun cuando él no lo hacía para mí, lo había decidido por siempre le seria fiel…

Ahora cada nuevo día era mágico de solo pensar que el estaba en mi vida, y así diariamente luchaba por ganarme un espacio en su corazón, como aquel día que aun sin entenderlo fui envuelto en un abrazo que me hizo renacer.

No sabía si estaba bien o mal el quererlo de un modo distinto al de un amigo pero desde el día en que lo vi lo supe él era mi alma gemela la única persona a la que me gustaría seguir y amar por siempre, aun que eso solo pudiera pasar en mi mente.

-¿Que es lo que pasa?- Pregunto mi lindo amigo mientras se introducía una cucharada de curry a la boca.

-Es solo que Massu se ve realmente lindo comiendo- Susurre mirándole con una sonrisa de esas bobas que solo él podía provocarme, pero este solo ignoro mi comentario.

-Maru- Massu le grito aun chico de su clase que me parecía muy molesto es decir desde cuando eran tan amigos, ¡Ahhh! es verdad desde que aleje a todos los demás.

Massu cómo puedes ser tan adorable, lo supe desde que te vi esa imagen de chico rudo no te queda tu eres realmente dulce…pensé.

Sabes hay veces en las que te miro y quisiera decirte lo mucho que me gustas lo especial que eres para mí lo difícil que ha sido mi vida y la luz que irradias en ella pero no pienso perder mi luz por nada así que será mejor callar y guardar esto que siento por ti como un secreto…aun que es difícil controlar este sentimiento cuando alguien se acerca a ti.

Nakamaru, aléjate de mi Massu a veces me gustaría poder decir eso…aun que… ¿Quién soy yo para reclamarle? ¡Una novia! -Que estúpido eres Tegoshi... me regañe.

Entendía perfectamente que Nakamaru solo era un chico más de su clase pero tenía que pasar tanto tiempo junto a él haciendo tareas.

¡Ah! Debería dejar de exaltarme por cosas así, al final siempre sería lo mismo, y yo solo terminaría con la presión sobre girada al ver a Massu con alguien más… ya debería haberme acostumbrado a ver como este se había convertido en el centro de atención, pero aun no lo estaba y no lo soportaba.

-Tegoshi- Escuche la voz de Massu llamarme…

Me gire solo para ver como su compañero lo tomaba del brazo acto que por supuesto me molesto, y movido por ese sentimiento no pude quedarme quieto, me encamine sin pensarlo dos veces hacia aquellas manos que tocaban su cuerpo y sin dudarlo ni un momento lo aparte de aquel chico, que hasta ahora no me agradaba.

-Tegoshi, ¿Qué haces?- Pregunto Massu en cuanto vio lo que hice.

-Massu es mío- Dije sin contenerme.

-¿Qué le pasa?-Pregunto Nakamaru.- Masuda debemos irnos las clases están por comenzar.

-Es verdad- Respondió Massu- Solo dame un minuto.

-Tegoshi- Yo seguía sujeto del brazo de mi amigo y nada me haría soltarlo, excepto claro el.

-Lo siento- Le dije sujetando su camisa.

-Cuantas veces debo decírtelo, ellos son mis amigos- Incline mi cabeza, al fin había logrado ser reconocido como su amigo pero me hacía sentir mal el hecho que no era el único en serlo, yo quería algo mas quería ser especial para él.

-Yo…- En realidad no tenía nada que decirle.

-Tegoshi, deja de ser tan celoso.- Me susurro mientras removía mis cabellos- Ahora ve a tus clases.

-Pero no quiero alejarme de Massu- Le dije sin pensar.

-No te preocupes, que tu siempre serás una persona muy especial para mí, ahora ve o ambos llegaremos tarde.- Me empujo hacia la puerta.

-Massu- Acababa de escuchar eso o solo habia sido un sueño, soy especial para él.

-Tegoshi, espero que seas rápido el día de hoy, porque quiero invitarte a cenar- Continuo diciendo mientras me regalaba una sonrisa.

“Así pasaría los mejores años de mi vida enamorado de un chico el cual no amaba más que su propia comida”

Esa noche no pensé a donde me llevaría pero eso si corrí con todas mis fuerzas como él lo había dicho.

-Un tiempo record- Escuche decir a Massu quien contemplaba su reloj.- Nos vamos.

Yo solo asentí agitado.

Caminamos sin decir nada durante un rato yo solo lo seguí como siempre lo había hecho esperando que el dijera a donde nos dirigíamos a esas horas.

-Justo a tiempo- Dijo una voz familiar en medio de la noche.

-¿Koyama?- Pregunte.

-Vaya lo recuerdas, que buena memoria entonces debes recordarlo a él también.- Este apunto a un chico de cabellos negros que estaba recargado en un coche fuera del instituto.

-¿Shige?- En cuanto dije su nombre este levanto la mano en modo de afirmación.

-Nos vamos- Sugirió Koyama abriendo la puerta.

-Pero no podemos salir- Dije buscando a Massu.

-No se lo dijiste-Le pregunto Koyama.

-No tuve tiempo- Respondió Massu.

-Lo malo de confiar en los alumnos- Se quejo Shige entrando al auto.

-Tú y yo tenemos una plática pendiente- Dijo Koyama apuntándome.- Aquel día tuve un problema y no pude volver pero ahora estoy aquí y tenemos que hablar solo que primero cenaremos es más ameno si conversamos y comemos ¿Verdad Hisa?- Esto último me dejo boquiabierto quien era esa persona y porque llamaba Hisa a mi Massu.

-¿Hisa?- Anuncie.

-Koyama no digas cosas innecesarias, nos vamos- Massu me tomo por los hombros y me introdujo dentro del auto.


-Massu conoce a esta persona- Pregunte en un susurro.

Este solo sonrió y asintió.

-Llegamos- Anuncio Shige.

-Un restaurante de ramen- Me sorprendí- Pero está cerrado.

-Este es el restaurante de mi familia- Dijo Koyama mirando mi rostro sorprendido.

Aquella noche quien cocino para nosotros fue Koyama al principio me puse un poco a la defensiva temía que el quisiera quitarme a mi Massu pero después descubrí que la familiaridad con la que él lo trataba se debía a la cercanía de los padres que se habían conocido cuando jóvenes.

Esa noche Koyama me aparto del resto con la escusa de que le ayudara a lavar los platos, pero en realidad quería preguntarme lo que habia pasado aquel día que estuve en la enfermería…

Las palabras que salieron de mis labios no estaban planeadas, pero mostraban mi realidad, y en cada una de ellas era mostrada la desesperación de ser escuchado de compartir con alguien ese dolor.

El rostro de Koyama se torno serio conforme mis palabras avanzaban pero no esperaba ningún tipo de reacción por su parte.

-Tegoshi- Los brazos de este rodearon mi cintura para después provocar un llanto que había reprimido.

Desde aquel día Koyama se volvió una parte de mi vida la cual siempre tendría muy presente porque el se convirtió en mi confidente…

Koyama y Shige se hicieron amigos míos y rivales en cierto punto de Massu este no toleraba verlos a mi lado pero sin embargo llegaron a tener un tipo de extraña amistad.

Con el paso de los años deje de preocuparme por aquellos que se acercaban a mi Massu ahora tenía algo más horrible porque hacerlo.

Las noches pasaron en mi arrastrando pesadillas día tras día era lo mismo, ese miedo no se iría.

-Tegoshi debes decírselo- Dijo Keii-chan tomando una taza de café.

-No puedo hacerlo, que le diré estoy enamorado de ti- Respondí con sarcasmo.

-Mmm…no creo que deberías ser tan directo con una persona como Masuda- Koyama dejo la taza de café a un lado para mirarme muy fijamente algo que solo hacia cuando hablaba muy en serio.

-No puedo hacerle esto- Cambie de dirección mi mirada era demasiado intimidante que Keii-chan me mirara así.

-Tegoshi tú no puedes hacerte esto, entiendo que piensas en los sentimientos de Masuda, pero que hay de lo que tú sientes serias feliz solo dejándolo ir- En cuanto este termino de hablar me levante dispuesto a marcharme conversar con Keii-chan siempre me ayudaba él era el único que entendía por lo que estaba pasando pero ahora no me encontraba bien, no me importaba ser grosero con el solo quería que el tiempo se detuviera y Massu jamás se fuera pero eso era algo en lo que nadie podía ayudarme… aun que también podría decirle lo que siento siendo una persona egoísta que no piensa más que en sí mismo.

Tenía que verlo, debía decírselo. Cuando la ceremonia de graduación termino me encamine hacia el solo para notar la gran cantidad de chicos y profesores que hacían fila para felicitar a mi Massu, esta es la última oportunidad que tengo de decirte lo que siento y he renunciado a ella, no puedo hacer de esta ultima vez un mal recuerdo. Así desistiendo de mi idea original me di la vuelta dispuesto a marcharme.

“Eres la razón por la que despierto cada día, si te vas tal vez no vuelva a despertar…porque tú eres el sol de mis mañanas”

-¡Tegoshi!- Lo escuche llamarme pero fingí no escuchar el solo escucharlo me hacía perder toda mi fuerza. Pero este corrió hacia mi sujetándome del brazo haciéndome mostrarle ese rostro que estaba intentando ocultar de él, era tan vergonzoso no quería que me recordara de aquel modo.

-Ma…ss…- Mis voz se quebró no era capaz de articular palabra, solo quería que dejara de mirarme, o no podría resistirme abrazarlo y decirle lo mucho que lo amo.

Continué llorando sin poder parar hasta que un par de brazos cubrieron mi cadera apegando mi cuerpo al suyo.

“¿Massu esto en verdad está pasando?”

Mis lagrimas continuaron derramándose al sentir el calor de los brazos de Massu ese sentimiento inundo cada parte de mi cuerpo él era el único que me hacía sentir de ese modo, como si estuviéramos conectados.

“Sin palabras los sentimientos pueden mostrar
su verdadera forma”

Pero esa sensación no sería eterna ese bienestar se iría en cuanto el se alejara, pero después de eso no sería tan fácil dejarlo ir, así que sin siquiera pensarlo dos veces me aferre a sus ropas haciéndole entender lo que tanto trabajo me estaba costando decir.

-Massu… no te vayas- Me atreví a decir en un sollozo, esperando que esto fuera suficiente para que no se marchara.

-Tego, sabes que no puedo quedarme- Este respondió con pesar mientras tomaba con sus suaves manos mi rostro lleno de lágrimas y con sus dedos limpio delicadamente cada una de estas.

-Massu si tú no estás conmigo me sentiré muy solo- Le dije armándome de valor no quería callar más tiempo quería que supiera lo mucho que me haría falta así no se olvidaría de mi, con este pensamiento las lagrimas volvieron a caer, y el rostro de mi Massu cambio completamente.

“Tú también puedes sentir este dolor, puedes sentir lo mucho que te extraño sin haberte ido aun”

-Vamos no estés triste vendré a verte seguido y nos llamaremos por teléfono a diario, está bien- Su respuesta llego acompañada de esa sonrisa que tanto me gustaba, algo que sin duda me hizo sentir extraño, sus palabras fueron tan reales que creí cada una de ellas.

“…La calidez de tus brazos,
 la suavidad de tus palabras,
son los que me hacen pensar
que nuestra relación ha cambiado…”

-¡Oh! Que lindos- Dijo una voz tras nosotros interrumpiendo mis pensamientos.

-Creo que estamos interrumpiendo algo.- Dijo otra voz.

-¡Oh! Que quieren par de idiotas- Massu se dirigió a los recién llegados ocultando mi rostro tras de él.

-Tranquilo Masuda- Esa era la voz de Koyama.

-No Keii, es Massu- Y ese sin duda era Shige quien ahora se burlaba del mote que sin querer le puse a Massu el día que nos conocimos.

-Pueden dejar de burlarse que es lo que quieren Shige y Koyama- Massu respondió sarcásticamente a aquellos dos que sin duda habían cambiado tanto nuestras vidas.

-Nada solo pensábamos en despedirnos de nuestro pequeño cerdito, pero vemos que están en un momento intimo- Dijo Koyama con expresión picarona mientras le lanzaba miradas a Shige quien parecía estar en total acuerdo.

-Pero de que estás hablando – Se quejo Massu, esperando una respuesta.

-Pequeño Masuda lo entenderás cuando seas grande- Shige se burlo encaminándose tras Koyama quien ya se estaba marchando.

-Se han ido- Dijo Massu soltándome.

-Por cierto Tegoshi-kun no estés triste nosotros podemos jugar contigo hasta que él se dé cuenta- En cuanto escuche el eco de aquellas voces que sin duda solo podían ser de aquellos dos me sujete nuevamente al cuerpo de Massu sintiéndome avergonzado por lo ocurrido.

-De que debo darme cuenta- Pregunto Massu-Tú…- Este se quedo mirándome- Sucede algo, te has puesto rojo- Al fin pregunto.

Era tan vergonzoso, que podía decirle que aquellos dos sabían de un sentimiento que él desconocía, que estaba enamorado de él, así que solo negué con la cabeza su pregunta y me abrase con más fuerza a él, necesitaba sus brazos tanto que no me contuve lo abrase con todo el amor que tenia hacia el tratando de trasmitir mis sentimientos de ese modo, por un segundo me pareció escuchar a su corazón agitarse pero bien pudo ser mi imaginación, aunque quisiera pensar que no lo es.

-Taka…-Le dije guiado por esos sentimientos-Te…quiero- Le susurre con nerviosismo, para después enredar mis brazos por su cuello y sin pensarlos dos veces bese una de sus mejillas con cariño, dispuesto aceptar cualquier cosa que este me dijera por mi comportamiento extraño.

Espere con paciencia la reacción de mi amigo que sin duda, parecía perdido, cuando note un color rojizo subir por sus mejillas, se había sonrojado, en cuanto note aquello sonreí con satisfacción y alivio al ver que este no se había molestado le dedique una sonrisa y del mismo modo que antes repetí aquellas palabras que estallaban en mi corazón deseaba decirle mil veces más lo mucho que lo quería, esperando que lo entendiera.

-Tegoshi…-Escuche mi nombre en un susurro, rompiendo mis ilusiones.

-Lo siento- Le dije bajando la mirada me había equivocado, no debí haber dicho eso.

-Está bien- Pensé que se alejaría de mi, pero en lugar de eso él se quedo ahí, me miro y beso mi mejilla de un modo tan dulce que estuve a punto de llorar de nuevo.

-Oigan ustedes dos tórtolos ya lo olvidaron prometimos ir a cenar- Gritaron un par de voces tras unos arbustos, eran Koyama y Shige aun no se habían ido.

En cuanto escuche aquellas voces mi cuerpo se tenso, por miedo a ser rechazado, mis mejillas se enrojecieron al igual que las de Massu, en cuanto este me vio sonrió de una forma tan hermosa que me olvide por completo de ese miedo que no significaba nada cuando él me miraba así.

-Es verdad, nos vamos- Massu me miro de reojo, yo solo asentí con la mano en el corazón que estaba por escaparse de mi pecho.

“Sabes, mientras más te conozco
mas me enamoro de ti”


-Massu- Susurre esperando que me escuchara.
-¿Qué pasa?- Me dijo.

-No me olvides- Continúe susurrándole mientras una de mis manos buscaba aferrarse a uno de sus brazos.

-Nunca- Respondió bajando su brazo, creí que me evitaría y era entendible, pero este no se movió y continúo caminando junto a mí del mismo modo.

No se en qué momento paso, pero es algo que nunca olvidare, para cuando me di cuenta una de las manos de Massu estaba tomando una de las mías como si fuéramos una feliz pareja, era tan feliz que me olvide por completo del mundo era como un sueño del que no quería ser despertado.

Camine sin importarme al lugar al que fuera dirigido, dejo de importar cuando mis pies fueron separados del suelo, pero siempre hay alguien dispuesto a devolverme a la tierra.

-Vaya al fin se lo has dicho- Dijo Shige dirigiéndose a mí, para después apuntar la unión de nuestras manos.

Y así con aquellas palabras caí del cielo. Avergonzado incline mi cabeza al mismo tiempo que soltaba la mano que llenaba de ilusiones mi vida.

-¿Qué es lo que tenias que decirme?- Dijo Massu deteniendo su paso.

-No, creo que aun no- Respondió Koyama jalando a Shige delante de nosotros.

-Querías decirme algo- Massu pregunto con curiosidad.

-No es nada- Dije en voz baja, evitando verlo a los ojos, o esa sería mi perdición.

-Oye sabes que puedes decirme cualquier cosa, somos amigos- En cuanto esas palabras fueron dichas mi corazón se encogió ya lo sabía pero que él me recordara aquella palabra era doloroso, para cuando lo note sus manos estaban levantando mi barbilla quería que lo mirara ¿Por qué?

-Es verdad solo somos amigos- Respondí sin siquiera pensarlo aquellas palabras dolían, eso es todo solo somos amigos, que ridículo soy que mas podríamos ser.

-Claro que no, somos los mejores amigos- Massu, no me hagas sentir peor con tus palabras no me alegra saber esto, creí que podría vivir siendo tu amigo pero no es así mientras más te conozco mas te amo, movido por esos sentimientos hirientes y lagrimas que no podría contener mucho tiempo, aleje sus manos de mi rostro para después encaminarme aquellos dos chicos frente a nosotros, todo estaría bien reiría con ellos para volver a ser yo, pero no sería nada fácil.

Camine con total decisión hacia mis amigos cuando fui sujetado por la cintura obligándome a parar, era él.

-¿Qué pasa?- Sentir el aliento de Massu susurrar esas dos palabras sobre mi oído hizo agitar mi corazón.

“Puede ser que quizás sientes lo mismo que yo”

-Taka- Le dije conmovido por ese sentimiento abrazándome nuevamente a él.-No quiero que te vayas. -Continúe diciéndole.

Que sus brazos enredaran mi cuerpo de ese modo era tan satisfactorio que pronto olvidaba todo aquello que me preocupaba.

“Si tan solo pudiéramos estar así por siempre,
no necesitaría nada más”

Y así de ese mismo modo este tomo nuevamente mi mano para así de ese modo caminar juntos sin importar nada más.

“¿En verdad esto está pasando?
Si no es así no me despiertes,
que quiero seguir soñando”

Esa sería la última noche que tendría a Massu a mi lado, pero todas esas muestras de cariño de su parte eran la razón por la cual hasta ahora podía tolerarlo, pero necesitaba algo que me diera valor y estaba dispuesto a encontrarlo en el alcohol.

-Tegoshi tu aun eres pequeño no deberías tomar tanto- Musito Koyama quitándome la bebida.

-¡Hip! Vamos Keii-chan- Tal vez ya estaba algo ebrio pero comenzaba a sentirme algo mareado, pero que importaba eso si el dolor en el pecho se había ido.

Aun no se que había en mi cara que les ocasionaba tanta gracia a todos, pero la dulce sonrisa de Massu lo valía todo quería hacerlo lo más feliz que pudiera esa noche, quería que no me olvidara.

-Massu, di ¡Ah!- Massu me miro extraño mientras yo sostenía una gyoza dispuesto a dársela en la boca, tenía que aprovechar esa última noche porque después de eso no sabía cuánto tiempo pasaría para volverlo a ver.

“Quiero dejar de pensar que te irás y me dejaras atrás”


-No la comeré así- Este ignoro el bocadillo observando de reojo a nuestros amigos, era lógico que se preocupara por lo que pensaran los otros de nosotros pero no quería que eso importara mas por lo menos no hoy.

-Vamos- Seguí suplicando con mis ojos de cachorro hasta que al fin este accedió, sonreí satisfecho al ver como tomaba el bocadillo.

Bebí demasiado no recuerdo el momento en que mis ojos se cerraron y mi cuerpo cayo rendido, pero el aroma de su cuerpo la suavidad de sus manos nunca la puedo olvidar, el estaba ahí junto a mí, mis ojos se rehusaban abrirse pero no era necesario sabia que la persona a mi lado era él y no podía dejar que se fuera.

-Taka- Dije esperando que mi voz fuera lo suficientemente audible para detener su partida.

-Descansa ya estás en tu habitación- Este respondió con sutileza mientras abría la puerta para marcharse.

-No te vayas- Me levante de la cama en cuanto escuche la puerta abrirse.

-Debo irme, no puedo quedarme aquí- A pesar de que me había levantado aun no podía abrir los ojos, pero no quería que se fuera tenía que hacer algo.

-Quédate conmigo- Susurre en un tono suplicante, con la esperanza de que lo hiciera.

-Tegoshi no puedo hacerlo donde dormiré yo- Este apunto la habitación que solo tenía una cama.

Tal vez parecería extraño, tal vez no me vería igual después de eso pero tenía que intentarlo, así que alejando un poco las sabanas de un lado de la cama, lo anime a entrar.

Este no respondió nada solo se introdujo en la cama, y apago la luz.
en cuanto este estuvo a mi lado enrede mi cuerpo al suyo recostando mi cabeza sobre su pecho, el alcohol me hacia hacer cosas que estando sobrio no podría hacer, por un momento tuve miedo de ser rechazado pero me alegre al saber que no seria así y complacido por su calor pude dormir tranquilo.

Esa noche había sido la única en toda mi vida en que las pesadillas no se habían adueñado de mí, me olvide por completo de aquello que a diario me hacía sentir diferente, cuando la luz comenzó adueñarse de la noche abrí mis ojos siendo iluminado por aquel rostro que dormía plácidamente.

“Desearía que ese momento fuese eterno”

Despertar y ver su rostro frente al mío era tan tentador, que tenía que tocarlo su piel era tan suave y sus mejillas tan esponjosas, sus cabellos lacios, y sus labios…sus labios se veían tan deliciosos, mordí mi labio inferior tratando de reprimir aquel deseo que comenzó a quemar mi cuerpo.

“Y si te despierto con un beso, ¿me amarías?”

Somos amigos y esto sería una traición a nuestra amistad pero… no soy capaz de parar estos sentimientos que se desbordan por ti…

Alise unos cuantos cabellos de su frente y con mi corazón latiendo desesperado, acerque mi rostro al suyo contemplando sus pestañas largas sus mejillas y sus labios.

-No me estoy aprovechando de ti, simplemente es que te amo.- Le susurre, antes de rosar mis labios con los suyos y depositar en ellos el beso que tanto había esperado, mi rostro enrojeció mientras mi cuerpo emitía mil emociones.

“Si tan solo supieras lo mucho que te amo”

Luego de asimilar el sabor de sus labios lo mire una vez más con alegría y depositando todo mi amor hacia él lo bese una vez más.

-Te amo- le susurre antes de recostarme otra vez a su lado y quedarme dormido en sus brazos.

Horas más tarde sentí como su cuerpo se alejaba del mío, pude detenerlo sin embargo fingí estar dormido o me podría a llorar de nuevo ya había sido suficiente de lagrimas con estas no haría que Massu se quedara y solo lo haría tener un recuerdo triste de mi, si es que lograba ser aun que fuera solo un recuerdo para él.

En cuanto este se marcho llame aquella persona que podía ayudarme a desaparecer ese dolor que estaba por derrotarme y hacerme sentir miserable de nuevo, pero prometí llamarlo si algo así pasaba.

-Keii-chan, no quiero que se vaya de mi lado- Dije en cuanto escuche su voz.

-Te daré un poco más de tiempo, levántate ya llamare a Masuda- Fue todo lo que dijo y colgó.

Koyama y Shige se ofrecieron a llevar a Massu a la estación, ganando algo de tiempo para mí. No sé como lo hizo pero Koyama consiguió un permiso para poder salir del internado y así fue como esa última mañana me la pase abrazado aquel hombre que tanto amaba mi cuerpo en estas últimas horas se había acostumbrado a su cuerpo que sin duda cuando se fuera me haría mucha falta pero…ese sería el futuro oscuro en el que no quería pensar.

Incluso Koyama y Shige quienes siempre parecen relajados parecía estar siendo afectados por la partida de Massu, si así se ve su rostro ¿Cómo se verá el mío?

-Debo irme- Massu anuncio esas palabras en voz baja siendo tan hirientes como lo imagine.

-Nosotros cuidaremos de él- Dijo Shige tomándome de los hombros.

-Pero debes prometer que volverás por él- Ahora quien hablaba era Koyama quien se había puesto serio, viéndolos actuar de ese modo parecían un par de padres.

-¿Eh?- Fue la única expresión de Massu.

-No me pongas esa cara y promételo- Renegó Koyama.

-Si promételo- Ahora quien lo sentenciaba era Shige.

Sus palabras resonaron dentro de mí con esa promesa que esperaba y se cumpliera, cuando su rostro desapareció de mi vista un gran vacío se abrió camino dentro de mi pecho, un vació que no podía ser llenado sin él.

En cuanto el tren comenzó avanzar mil lágrimas con su nombre descendieron por mi rostro, mientras dos pares de brazos intentaban detener mis pasos que no estaban dispuestos a detenerse.

“Si te dejo ir ahora que será de mi”

-Massu!!! Massu!!! Massu!!!- Grite con todas mis fuerzas hasta sentir que mi voz se desgarraba. No podía dejarlo ir...