viernes, 31 de agosto de 2012

~Dejate Llevar~



Bueno este es solo un pequeño One-shot que hice hace poco tal vez la pareja es un poco extraña pero juro que así es como se me vino a la mente así que espero que les guste.



¡¡¡ADVERTENCIA!!!
Este fanfic contiene Lemon Yaoi “Relación sexual”
Hombre x Hombre
¡¡¡OK!!!



~DEJATE LLEVAR~




Escogiste una de esas herramientas de trabajo por encima de mi hombro. Ignorando por completo mí presencia.

-Yokoyama- Me llamaste como si el solo escuchar tu voz no me hiciera erizar.

Habia algo en tu voz, en tu forma de decir mi nombre que no me permitía mantener mi cuerpo tranquilo, era como una especie de incomodidad que me provocaba cierta satisfacción.

-Si- Respondí de un modo difícil, el aire se escapaba de mis labios de solo querer pronunciar tu nombre.

-Se han ido- Me dijiste para después dejar caer lo que habías tomado.

Bajaste tus manos por mis hombros desnudos y jalaste mi pequeña playera de tirantes, buscando en ella el modo de quitarla.

Tus manos se pasearon por mi cuello mientras yo intentaba alejarte. O eso creí.

-Pondrás resistencia como siempre príncipe- Dijiste mientras desabotonabas mi pantalón.

-Deja de llamarme así, ya no soy el mismo- Me queje mientras intentaba conservar mis pantalones.

-Vamos no soy el único que te mira de ese modo- Te defendiste mientras terminaste de arrancar mi ropa.

Entonces ya no habia vuelta atrás.

Tomaste mi cuerpo entre tus manos, y este reacciono ante tal tacto que no pude evitar gemir por primera vez, acto que sin duda enriqueció a tus oídos, pude escuchar tu aliento acelerado.

Mis mejillas comenzaron arder sin poder ocultar mi deseo por tenerte otra vez.

Ahora era yo quien estaba sobre ti.

Solo tú eras capaz de despertar este deseo por un hombre, este deseo incontrolable de que me toques a mí y a nadie más.

Encontré tu rostro y con una sonrisa levantaste mi cuerpo y dirigiéndome a la pared apagaste la luz.

Volviéndome un ser deseoso de ti.

Entre la oscuridad comencé a desabotonar tu camisa con mis dedos aun temblantes pero con la firme intención de que esa noche solo estuviéramos los dos.

Levantaste mi rostro desesperado, y deteniendo mis manos rosaste mis labios, estos sin duda eran la razón por la cual el sexo no era solo sexo. Estaba esa sensación de por medio, ese cosquilleo en mi interior que me pedía a gritos mas de ese jugoso néctar de tu saliva.

Pase mis labios sobre tu espalda para después subir por tu cuello hasta tus cabellos, introduje mis dedos en ellos y jalándote hacia mi pedí mas de ti.

Correspondiste a mis labios del mismo modo deseoso que yo ¿Me extrañaste acaso? Pensé que podías hacerlo con alguien más…sin extrañar esto, pero porque dentro de cada caricia sentia un deseo implacable, como si hubieses necesitado de mi.

Habían pasado tres meses desde aquella noche en que todo cambio, dijiste que te habías cansado…y yo solo te deje ir.

Cuando la mujer de enormes senos se atravesó en mi camino, y me brindo su compañía no pude negarme pero…nada fue igual.

Tenía la esperanza de que contigo pasara lo mismo que tarde o temprano volvieras por mí pero tú solo me mirabas con indiferencia. Cuantas veces no te vi salir de aquí con ese idiota de Ryo, el tipo que jurabas solo era tu amigo.

Si aquella noche me moleste y te reclame fue porque todo el día estuve llamándote y tú nunca respondiste y llego al departamento para encontrarme con un tipo de lo más sexy saliendo de la habitación, acaso eso era razonable. Tú nunca me hubieras perdonado de ser ese mi caso, pero yo sí tendría que hacerlo contigo ¿Verdad?

Tus labios se fueron despegando de los míos, para tomar aire y continuar de ese modo, pero aquellos pensamiento que habían abarcado mi mente ahora no se irían, y muchos menos me permitirían terminar lo que yo mismo deje que comenzara.

Detuve tus manos las cuales habían comenzado a descender hasta mi entrepierna y cayendo al suelo, me levante dispuesto a irme. Tome mi ropa como pude, pero antes de abrir la puerta tus manos detuvieron mi cuerpo.
Cerraste la puerta con llave y me tomaste sin previo aviso de nuevo.

-Déjame ir- Te dije esperando todo lo contrario.

-Esperas que te deje ir después de todo lo que te he esperado- Me susurraste al odio mientras yo buscaba la forma de no caer ante ti.

-Es mentira, todas tus palabras son una mentira- Me negué a creerte mientras cubría mis odios, de ti, de tus palabras que solo lograban confundirme.

Pero tú solo abrazaste mi cuerpo desnudo haciéndome sentir protegido como antes, un vuelco que sin duda orillo a mi corazón a dejarte hablar descubriendo mis oídos.

-Tú fuiste quien mintió- Te quejaste.- Me inventaste toda una historia con Ryo.

-No puedes negarlo, yo lo vi salir de aquí- Me moleste, el solo recordar aquel día en que me sentí un completo idiota al enamorarme de alguien como tú.

-Yokoyama, tú mismo lo has dicho, solo lo viste salir de aquí- Te burlaste de mi con tu argumento, era verdad yo solo lo habia visto salir de aquí, pero no era la primera vez que los veía coqueteándose descaradamente frente a mí, que podría pensar si eso hacían frente a mí, como no pensar lo que hacían cuando yo no estaba.

Es verdad que jamás tuvimos una relación formal, a decir verdad era algo que nadie tenía porque saber, pero tú lo sabías y aun así dejabas que ese amiguito tuyo te tratara de ese modo que me ponía tan molesto, y era aun más molesto ver como a él le prestabas mas atenciones que a mí, que el tenia lo que yo dentro de mi deseaba.

¡Subaru eres un idiota! Cuantas veces pensé en gritarte esto, antes de conocerte tenia mejores cosas en que pensar, y ahora mi mundo solo parecía girar sobre ti…

-Fue lindo ver tu ataque de celos, esperaba que tus deseos por mi aumentara cuando me fuera, pero nunca espere ser cambiado por grandes pechos.- Respondiste tomándome de la cintura con cierta necesidad. -Así que no esperare mas- Y eso fue todo.

Me besaste con mayor deseo que antes, cargaste mi cuerpo hasta el escritorio arrojando todo aquello que estuviera a tu paso, sacaste mi ropa interior, descendiendo con tu lengua por mi pecho delineándolo con tu saliva hasta llegar a mi obligo sumergiendo tu lengua dentro de este provocándome un gemido que te dio entrada para bajar aun mas, llegando a esa parte que te habia extrañado aquel lugar que sin duda necesitaba de ti tanto como yo.

Sumergiste tu boca de inmediato sobre este y mis manos se aferraron a tu cuerpo que necesitaba ser despojado, continúe con lo que habia comenzado termine esos botones y sin previo aviso te saque esa camisa para después contener mis gemidos entre tu cuello, sonreíste al saber de mi satisfacción.

Delineaste mis labios con tus dedos para después introducirlos en mi boca moviéndolos de un lado a otro humedeciéndolos con mi saliva como si estos se trataran del néctar más deseado.

Cuando tus dedos dejaron mi boca mi cuerpo ya pedía más, mi extasiado ser pedía a gritos mas, retorciéndose de satisfacción cada que tu lengua se movía.

La próxima vez que tus labios tocaron los míos el choque de temperatura hizo su efecto, erizando todo mi cuerpo bajando y subiendo una corriente eléctrica por todo este. Cuando tus pantalones se vinieron abajo mordí mi labio inferior deseoso de que comenzaras ya.

-Veo que estas deseoso- Susurraste con satisfacción.

-Eso…no es… verdad- Intente defenderme mientras mis dientes castañeaban de ese frio que solo tú podrías calmar.

-Entonces creo que no terminare- Continuaste susurrando, mientras muy dentro de mí suplicaba que continuaras.

Escuche el sonido de tu cinturón ser levantado del suelo.

-Me voy- Anunciaste.

Cuando diste tú primer paso atrás no pude contenerme más, tenias que terminar este frio en mi interior solo tú lo podías calmarlo, me levante del escritorio y dando un salto me abrase a ti.

-Hazme tuyo, ¡Por favor!- Te susurre con voz suplicante, mientras besaba tu espalda desnuda.

Y sin decir nada apartaste mi cuerpo del tuyo, haciéndome caer al suelo, ¿Ahora estaba siendo rechazado? Un par de lágrimas desconocidas salieron, provocando tu molestia.

-Yu, nunca supliques por nadie más que no sea yo- Hablaste en la oscuridad mientras tu cuerpo se apoderaba del mío.

Cargaste mi cuerpo nuevamente y sin previo aviso me hiciste tuyo, desgarrando esa parte que solo te pertenece a ti, sin que yo pudiera negarme. Lo deseaba.

Ahora el frio se habia fundido en tu calor, y mi cuerpo habia enardecido. Consumiendo cada gota de éxtasis dentro de mí. Suba-chan marca mi cuerpo como tuyo y consume todo de mí.

Mi cuerpo se agitaba en un vaivén sobre tu cintura mientas recaían mis piernas sobre ti, ahora estábamos conectados podía sentir el cielo con solo sentirte completamente dentro de mí.

Adaptándome ahora a tus gemidos que llenaban de placer mi oídos, movía mi cuerpo agitando mi cadera con suavidad, hasta que tomaste mis glúteos pidiendo un movimiento más rápido, tus manos comenzaron a mover mi miembro del mismo modo que tus envestidas me hacían levantar el cuerpo sintiendo como con cada una llegaba más lejos.

Mis manos se pasearon sobre tu pecho sintiendo cada parte de él, de tu piel, acariciándolo baje mi rostro con sutileza buscando ese lugar, esa parte de ti que te haría vibrar, y lamiendo cada rincón de tu pecho subí nuevamente hasta detenerme en tus labios, los bese con suavidad, para después cambiar de posición, ahora tú estabas sobre mi envistiendo mi cuerpo mientras mis manos se posesionaban sobre tu pecho presionando ligeramente tus pezones, pidiendo más y más de ti.

Ese delicioso éxtasis estaba llegando esa corriente sin nombre recorrió todo mi cuerpo haciéndome gemir por lo alto sin importarte quien pudiera escucharme, derramando un poco de saliva por mi barbilla. Tu cuerpo siguió moviéndose dentro de mí hasta que esa última envestida que me enloqueció por completo, enriqueció cada parte de mi cuerpo con el sonido extasiante de tus labios.

Cuando tu cuerpo se rindió sobre mi pecho sentiste aquel cálido semen que habia derramado y besando mis labios descendiste capturando mi saliva hasta mi vientre, y lamiendo cada parte de este sonreíste.

-Es bueno hacerte esperar- Susurraste- La próxima vez será en el baño…

Sentí ardor en mis mejillas y buscando tu cuerpo me cobije en él, pero tú no estabas dispuesto a descansar aun, sonreíste mientras te levantabas, llevándome directo a la ducha…

Entonces sentí el agua tibia recorrer mi cuerpo…

-Yu, esto será aun más satisfactorio- Me llamaste mientras entrabas al agua conmigo y con tu mirada ardiente me tomaste de nuevo… provocando esa satisfacción en mi que solo tú puedes darme. -Déjate llevar…- Me susurraste al odio mientras yo me disponía hacer tu voluntad… Aun que eso significara aceptar que te amo…





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